felino (41) .de lo que se come se cría. que 
imitaba ese gesto. El equino (15) daba forma a la 
cabeza .hocico en la crin.. El equino (6) y el 
óvalo que lo cruzaba completaban la cabeza y el 
cuello, o cuerpo. Y el equino (5) sugería el resto 
del cuerpo. El equino (6) daba la impresión tanto 
de haber sido engullido por el felino (41), como 
de reposar sobre él. La herida en su vientre 
confirmaba su relación con el equino (4), que 
incluso podría verse como cuerpo del felino (7). 
Si Estudio de composición para Guernica II 
incluía la escena de Estudio de composición para 
Guernica I, y Estudio de composición para 
Guernica III incluía parte de la escena de Estudio 
de composición para Guernica II, Estudio de 
composición para Guernica III lograba algo 
todavía más complejo, incluirse a sí misma. El 
felino (41) giraba aún más su cabeza hacia su 
derecha, y bufaba por su nariz, ahora en el 
equino (6), y los ojos se movían, puntuales y 
dobles, a las cabezas de los equinos (6 y 15) 
.felino (42).. La imagen sugería como asunto 
el hambre, y también el sexo, y juntos sugerían el 
hambre de sexo. Ahí reside la clave de la vida, en 
esos dos pilares: hambre de comida, también 
sinónimo de muerte, por activa o por pasiva; y 
hambre de sexo, también sinónimo de vida. 

También la yegua (4) sugería una cabeza. La 
ventana rectangular abierta en el vientre de la 
yegua (4) hacía de boca (43) abierta .boca que

prefiguraba la de Estudio de composición para 
Guernica IV.. Un trazo bajo esta ventana 
sugería la boca (44) cerrada. La coronilla de la 
cabeza alzada de la yegua (4) sugería los 
ojos (45) cerrados .cabezas (46 y 47), con boca 
abierta y cerrada, respectivamente.. Y los ojos 
hacían de ojos (48) abiertos .cabezas (49 y 50), 
con boca abierta y cerrada., si bien ahora no 
miraban neutrales hacia arriba, sino temerosos y 
de frente, hacia la lámpara y el ojo derecho y 
amenazante de la cabeza (1) de la Muerte, ojo que 
miraba de reojo con su pupila de pie de lámpara y 
sus párpados de patas estiradas de la yegua (4), 
ojo que a su vez se cerraba (51) justo debajo, en 
la misma pata estirada. Estirar la pata, morir y 
cerrar los ojos: lenguaje y pintura, lenguaje de 
signos. No era de extrañar que la expresión de la 
cabeza (49) fuese de espanto: la lámpara, que 
parecía venírsele encima, y el ojo de la Muerte 
.y su metamorfosis felina., que le disparaba la 
más tétrica de sus miradas, no podían provocar 
otra reacción. La vida desafiaba a la muerte al dar 
a luz a un nuevo ser .palabra encarnada.. Todo 
hacía pensar que las cabezas (46 y 49) también 
aparecían en la obra precedente, en el equino (1) 
.cabezas (112 y 113).. Tenía sentido: las 
bocas se enfrentaban con las bocas; los ojos, con 
los ojos. 

A la derecha del admirado equino (6) aparecía 
el encasillado equino (15), como muerto y
30 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4598 4596 4594 4593 4594 4598 4593 4595 4598 4594 4594 4596 4598 4593 4593 4598 30 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4599 4593 4599 4599 4599 4599 4599 4599 4593 4593 4599 4599 4599 4599 4462 4599 4599 4594 4596