
superior en omega, roja como su cabeza de tela roja .cabeza (54)., con un cristo de narices .cabeza (55). y hasta las narices de las coronaciones 7290, y larga lengua extendida, arrastrada por el polvo, para comulgar con el altar. Y la boca también lo era de otras cabezas, de ojos en arcos .cabeza (56)., de ojos esculpidos .cabeza (57)., de ojos en ventanales .cabeza (58).. La divina tortuga despertaba y hablaba por el obispo de Roma, alimento de su cuerpo y de su espíritu. Hasta el relicario con la sangre del beato era una cabeza laureada en plata de luna .cabeza (59)., de ojos oscuros, nariz coagulada y largo cuello. Por allí, por el cuello, asían los portadores esta cabeza, decapitada, para transportarla hasta su cuerpo, un cuerpo que tenía piernas como de columnas de fuego, cual ángel del Apocalipsis. Hasta el féretro del beato se diseñó y utilizó para componer múltiples cabezas, de ojos que miraban con las páginas abiertas de una Biblia y reflejaban la imagen de Dios .cabeza (60).; o de ojos que miraban por las esquinas .cabeza (61).; o de ojos petrificados .cabeza (62). cuando el féretro era Cathedra Petri; o de ojos floridos .cabeza (63)., o encendidos en los cirios .cabeza (64)., o fundidos en bronce .cabeza (65).; o de ojos a los que se les veía el plumero .cabeza (66).. 7290 vatican

Ojos, ojos y más ojos en cabezas del derecho y del revés. Hasta las Sagradas Escrituras se engalanaban para generar cabezas con su portada, por lo que no era de extrañar que el papa las alzase y antepusiese a la suya propia, prestándoles con ello su cuerpo: la cabeza de María y de Juan, ambos a los pies de Cristo crucificado, eran ojos en una de estas cabezas, que hablaba de la Muerte .cabeza (67).. Así se transforma la muerte en fastuoso espectáculo de masas, a lo Broadway, al estilo de las misas de hoy en día, a un paso de convertirse en directos del Jesucristo Superstar, de tan cantadas como están, que hasta se coronan con modernos himnos, a la Almudena, a San Isidro… «Cantar es orar dos veces», afirman exultantes ante Jesucristo crucificado en carne viva, los gatos hijos de perras. Hasta la mitra sugería una cabeza de bestia con aspecto de león y hocico cerrado en simétrica cruz roja, y aun así gran ventrílocua, pues tanto cantaba, por la boca de su cuello, como hablaba por los codos 7291. Qué gran espectáculo, el de las misas. Qué arquitectura. Qué decorados. Qué imágenes. Qué vestuarios. Qué iluminación. Cuánto lujo. Y qué aromas. Y qué de música. Y cuánto teatro. Y qué de rituales mágicos de adoración, diseñados para que el partícipe, a base de la periódica repetición 7291 google:[imágenes web]