respecta a los necesitados; porque no quiere verse 
reflejada en ese espejo. 

El arte, como parte de la realidad humana, 
tampoco puede escapar a esta tragedia. Picasso 
creó escenas en todas las posibles orientaciones 
espaciales, e incluso temporales, y hasta con 
reflejos especulares, como queriendo indicar que 
no era posible verlas todas a la vez. Cada cual, 
desde su perspectiva, contemplará una realidad 
diferente. Y no tiene sentido discutir quien tiene 
la razón, pues no tiene sentido que cada cual, 
desde su perspectiva, defienda su visión y rechace 
la del otro, por no verla. Lo correcto es 
intercambiar posiciones y contemplar la realidad 
desde la perspectiva del otro. Solo entonces 
podrán darse cuenta del porqué de sus diferentes 
percepciones. Para ver el toro (88) había que 
sacrificar la cabeza (89) de la yegua. Para ver el 
torso (12) de mujer había que girar la obra. Para 
ver la cabeza (3) de mujer y la cabeza (4) de 
hombre había que renunciar a dividir la obra en 
dos mitades… 

LA CONFRONTACIÓN 

Un espejo de dos caras, colocado perpendicular 
a Estudio de composición para Guernica II, sobre 
el eje especular .E1., permitía ver, desde un 
lado, al torero (90) .a las 3; desde la derecha., 
y, desde el lado diametralmente opuesto, al 
toro (88) .a las 9; desde la derecha (izquierda

del contrario). que corre embravecido hacia 
torero. Eso verían dos personas confrontadas, 
cada cual situada en un extremo: cada cual vería a 
su contrario. Infinito ingenio y talento visual el de 
Picasso. 

La lidia es símbolo de una guerra entre fuerzas 
e inteligencias desiguales, más fuerte el toro, más 
inteligente el torero. La lidia es símbolo de una 
balanza descompensada, inclinada a favor de la 
inteligencia. Picasso, lienzo en mano, lidió como 
nadie a la fuerza bruta de la crítica. En una 
memorable faena, Picasso se plantó inmóvil, con 
gran valor, en el centro de la plaza; y obró con 
engaños; y salió vivo; y remató la faena con su 
pincel, en perfecta estocada póstuma. El 
respetable, emocionado como nunca, sacará su 
pañuelo blanco y lo agitará con fervor, a los 
cuatro vientos. Y la presidencia, sin dudarlo, 
concederá al diestro las dos orejas y el rabo, y 
hasta los dos ojos, el corazón y el cerebro de la 
bestia. A todas estas bestias les daba Picasso de 
hostias visuales, sin prisas pero sin pausa, para 
abrirles los ojos de una vez y para siempre, para 
que al fin vieran abrirse los cielos del arte y en los 
cielos vieran al Hijo del hombre sentado a la 
diestra de Dios 7207. 

7207 Hechos 7, 55-56 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
29 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4525 4527 4472 4465 4465 4528 4525 29 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=Acts+7&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PWY.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_actus-apostolorum_lt.html#7 http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=1&b=5&c=7 http://biblos.com/text/acts/7-55.htm