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conciencia con las conciencias de los otros. La confrontación es inevitable. Picasso reflejó esta idea en su obra para que fuéramos conscientes de ella. Para hacer del mundo un lugar mejor en el que vivir hay que ver a los otros como reflejos de uno mismo, y tratarlos con el mismo respeto y devoción con que se trata uno a sí mismo, y también con el mismo rigor. Al mirarse en ese espejo de múltiples reflejos que es la sociedad, la persona logra percibir los defectos y virtudes del ser humano, potenciales defectos y virtudes de uno mismo; y gracias a ello puede intentar prevenir o corregir los defectos, propios y ajenos, y despertar o potenciar las virtudes, propias y ajenas, tratando en ambos casos al otro como a sí mismo. EL PUNTO DE VISTA Al individuo le es imposible interpretar la realidad desde todos los puntos de vista al mismo tiempo, limitación que le condena a todo tipo de enfrentamientos. Para comprender a otras personas, el individuo ha de situarse física y psíquicamente en el lugar de ellas, para desde allí contemplar la realidad según la contemplan ellas. Pero no es fácil hacerlo, ni asumir las consecuencias, más bien todo lo contrario; porque, de hacerlo como se debe, la conciencia revelará verdades difíciles de asimilar. Por eso, la humanidad mira tanto hacia otro lado en lo que

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respecta a los necesitados; porque no quiere verse reflejada en ese espejo. El arte, como parte de la realidad humana, tampoco puede escapar a esta tragedia. Picasso creó escenas en todas las posibles orientaciones espaciales, e incluso temporales, y hasta con reflejos especulares, como queriendo indicar que no era posible verlas todas a la vez. Cada cual, desde su perspectiva, contemplará una realidad diferente. Y no tiene sentido discutir quien tiene la razón, pues no tiene sentido que cada cual, desde su perspectiva, defienda su visión y rechace la del otro, por no verla. Lo correcto es intercambiar posiciones y contemplar la realidad desde la perspectiva del otro. Solo entonces podrán darse cuenta del porqué de sus diferentes percepciones. Para ver el toro (88) había que sacrificar la cabeza (89) de la yegua. Para ver el torso (12) de mujer había que girar la obra. Para ver la cabeza (3) de mujer y la cabeza (4) de hombre había que renunciar a dividir la obra en dos mitades… LA CONFRONTACIÓN Un espejo de dos caras, colocado perpendicular a Estudio de composición para Guernica II, sobre el eje especular .E1., permitía ver, desde un lado, al torero (90) .a las 3; desde la derecha., y, desde el lado diametralmente opuesto, al toro (88) .a las 9; desde la derecha (izquierda

29 -2 -1 -1 +1 +1 +2 29 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4525 4527 4472 4465 4465 4528 4525