
expresión dominante .con ojos (93) en los cuernos del toro.… Y el torero (94) parecía tener cuerpo de cabeza de felino (95), su zum en Estudio de composición para Guernica II .a las 3. R3E1., de ojos (96) triangulares en arnés. Y el torero (97) parecía tener cuerpo de conejo (98), sus ojos (99) en los sobacos, su zum en Estudio de composición para Guernica II .a las 3. R3E1., de ojos (100) ovalados en el vientre del equino (1). Y el conejo (98) también parecía canguro (101), por aquello del concurso de saltos y recortes. Y todas las cabezas sugeridas por el torero (88) parecían serlo de un torso (102) humano, como si fuesen bestias en el infierno de El jardín de las delicias, del Bosco. En ese infierno metía el toro su cabeza. La imagen y su reflejo también sugerían la suerte de matar: el estoque atravesaba como un rayo al toro, partiéndole por la mitad el corazón. El toro embestía con la furia de la pasión sexual; defendía el placer de la vida en El jardín de las delicias, de una vida que, por aferrarse al placer, se topaba con el sufrimiento y, finalmente, con la muerte a manos del todopoderoso torero. El toro (88) patas arriba .ya para morir. veía de cerca y cabeza abajo la cara de su verdugo. Y también lo veía cabeza arriba, cuando el torero (103), ahora de rostro humano .sus ojos (104) puntualmente abiertos en los del equino (1); sus ojos (105) lineales y cerrados en

el cuello del equino (1); sus ojos (106) inflamados y cerrados en el cuello sin cabeza del equino (1). se ponía al toro por montera, en Estudio de composición para Guernica II .a las 9. R9E1.. En la cabeza de este humano torero, entre ceja y ceja, Picasso dibujó la cabeza de un león (107) de melena en sol naciente y ojos (108) abiertos en mirada frontal, en los pitones superiores, y cerrados (109) en los pitones inferiores, como reflexivos, o de mirada descendente, hacia la cabeza del equino (1). De esta cabeza de león emergía otra cabeza (110) humana, como de Cantinflas: con maxilares encajados entre el toro y su reflejo, mofletes en Pegasos, boca al vuelo en las alas y colilla en la cabeza, sonreía al torear así, a la vista, con los ojos cerrados, a ritmo de chotis, gira que te gira sobre una baldosa. Y dormía plácidamente su celestial sueño, con su cuello encajado en la aérea y taurina almohada, también partícipe del mismo sueño: ¡Quién fuera chaleco salvavidas de imponentes azafatas! GOYA Así rindió Picasso homenaje a Goya, una vez más, dibujando su retrato (111) en Estudio de composición para Guernica II .a las 9. R9.7205, igual que hizo diez años atrás en Tres desnudos y 7205 google:[imágenes web]