
proyectadas por la subjetividad de su ego 7188. Y todo sin entender las teclas que tocan, pues no entienden las obras, por más que crean entenderlas, pues no tienen ojos para ver, sino mano larga para el dinero. Patético resulta constatar cómo disfrutan más y dan más mérito al hablar de lo que no entienden, de lo incierto .a riesgo de no decir más que memeces., que al hablar de lo que ya se entiende, de lo ya descubierto por otros y aceptado por todos. Al parecer, lo que se entiende pasa a ser vulgar desde el mismo instante en que se entiende .más que nada por haberlo dicho otro, quizá contradiciéndoles., mientras que lo que no se entiende habita permanentemente en un reino misterioso .más bien escatológico., que admite todo tipo de opiniones y por eso convierte a cada cual en protagonista de la historia .de ahí el encanto., algo imposible en el terreno de lo cierto y bien probado, que por eso les produce repelús, pues no hace sino recordarles sus limitaciones. 7188 «Los directores de museo […] de su ego» ya aparece en un backup fechado el 1 de febrero de 2011. La versión final incorpora cambios de edición. abc Los directores de museo bienviven en el paraíso de la metacreación, recomponiendo libremente lo ya creado, sin el menor esfuerzo, con máximos beneficios, sin guiarse por más

reglas que las suyas, sin temor a que les reprendan por lo que hacen, pues se mueven como dioses en un reino indiscutible, el de la fe, aplicada al arte. Cual banqueros, hacen sus negocios con el dinero de otros, pues eso son las obras, para ellos. El ego de los directores de museo es tan descomunal que les impide respetar el criterio del artista fallecido, a quien interpretan según les viene en gana .a los vivos les tienen más respeto.. Y es un gran error, porque el criterio del artista debe respetarse siempre, más aún si se llama Picasso, en cuyo caso ha de seguirse a pies juntillas. Y la crítica, que tiene la obligación de recordarlo y exigirlo .pues para algo vive del amor al arte., no lo hace, como tampoco lo hacen los medios de comunicación, ni los historiadores, ni los biógrafos del pintor, ni sus abogados o familiares, ni los directores de Bellas Artes, ni los restauradores, ni los políticos… todos ciegos a la evidencia, que no al dinero 7189: treinta años habían pasado desde la llegada del Guernica a España 7190 y aún no se exhibía en sala el conjunto íntegro del Legado Picasso de 1981. Y qué decir de la web oficial del museo, que solo incluía cinco obras contadas del Legado. ¿Hasta cuándo habrá que esperar para ver cumplida la 7189 intereconomia elpais 7190 abc