
niño muerto en escalera II 7181. El gorila (73), en su sueño y pesadilla, cerraba sus ojos en dos líneas oblicuas, e incluso parecía girar su cabeza hacia su derecha. Y también parecía cabeza de la hembra, unida en amor, de costado derecho, a la del macho. Y también parecía cabeza de la cría muerta en brazos de su triste progenitor. Y también se unían a esta pose como ojos (83) los otros ojos en secuencia. Y de estricto perfil izquierdo, con ojo en los cuernos, parecía mono monje (84). Y con nariz en el busto del toro .entera (85) y partida (86) por la embestida., y barbilla en la elevada mala pata del equino (2), era volada cabeza (87) de finado en su ataúd .o ilustrado sarcófago (he aquí la funcionalidad de la primera obra tras la tragedia), en vertical en esta vista, de perfil izquierdo; y mortaja 7182., allí confinado el confiado torero 7183, visibles también su hombro y su pecho, pero no su cuello, pues carecía de él, así de pegada le quedó la barbilla al pecho 7184, muerto haciendo el muerto en el mar 7181 Madre con niño muerto en escalera II (lunes 10 de mayo de 1937; grafito y barra de color sobre papel; 45,7 cm × 24,4 cm), de Pablo Ruiz Picasso, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (DE00071), Madrid. museoreinasofia:[1 2] google:[imágenes web] #ahsLPA21 wiki 7182 wiki google 7183 google:[1 2] 7184 wiki wiki:[1 2 3]

Muerto del albero, en Estudio de composición para Guernica II .a las 12.. DIRECTORES DE MUSEO Los directores de museo le hicieron un flaco favor a Picasso al no exhibir como debían todo el Legado. De nada sirvió que Picasso recalcara por activa y por pasiva, una y otra vez, que todo el Legado formaba parte de una sola carne. Ni con esas. El muerto al hoyo y el vivo al bollo. En una secuencia digna de titularse Sueño y mentira del director de museo, el protagonista se saltaba a la torera las palabras de Picasso, sacaba del maletín de su conciencia el perverso bisturí de su criterio, diseccionaba el Legado a su antojo, y le daba la puntilla a una obra viva, creyéndola cadáver: el Legado, naturalmente, se quejaba y gritaba al cielo su dolor. Si Picasso dejó claro que todo el Legado debía mantenerse unido y observarse conjuntamente para poder ser entendido, ¿por qué los directores de museo ocultaban del veinte al sesenta por ciento de las obras del Legado y luego añadían a las seleccionadas una multitud de obras de otros autores que nada tenían que ver con la génesis del Guernica? ¿Por qué quitaban unas obras del Legado para meter otras que nada tenían que ver con él? ¿Por qué las exhibían como su ignorancia les dio a entender? La conclusión era inevitable: respecto de una obra de arte en concreto, y en comparación con el autor de la