La imagen del toro besando la mano de la 
yegua también sugería como asunto la traición: el 
mismo toro que presentaba sus respetos a la 
yegua antes de la corrida, la penetraba después 
hasta la muerte. Traición amorosa, animal, 
humana y bíblica, y hasta traición política, que 
ahora se podía intuir incluso en la primera obra de 
este día, Estudio de composición para Guernica I, 
obra en la que Picasso confrontó un brazo al 
frente con un puño en alto. La traición del 
hombre a la mujer se proyectaba en la traición del 
torero al toro, al cual clavaba su puya y 
atravesaba con su estoque hasta partirle el 
corazón, buscando sólo el triunfo y el placer de la 
corrida. 

ESTUDIO DE COMPOSICIÓN PARA GUERNICA II .A LAS 3. 

LA MANO 

El toro (22), que besaba la mano de la yegua en 
Estudio de composición para Guernica II .a 
las 3.7172, se podía suponer bizco cuando su 
cuerno derecho y su cuerno izquierdo se 
localizaban en el cuello del equino y en las patas 
delanteras del toro, respectivamente. El cuerno 
izquierdo, el que hería el ojo derecho del 
toro (22), reforzaba esta idea. El dibujo conseguía 
ser tan ambiguo que hasta sugería la imagen de 

7172 google:[imágenes web]
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