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tanto símbolo del máximo placer .por serlo de la entrepierna del torso (25) femenino, por donde el hombre penetra a la mujer. como símbolo del máximo dolor .por serlo del hoyo de las agujas del toro, por donde el picador le hunde la puya, y le clava las banderillas el subalterno, y le traspasa con su estoque el matador.. Picasso, como todo buen aficionado taurino, sabía que el hoyo de las agujas evoca con su forma los órganos sexuales femeninos; y se valió de esa idea para elaborar su relato. Picasso unió el punto de máximo sufrimiento para el toro con el punto de máximo placer para el ser humano: el hombre penetra a la mujer; el torero estoquea al toro; la vida, cuando le llega su hora, se abandona a la muerte en el hoyo, de las agujas. Si el toro, la yegua, el hombre y la mujer compartían sus miembros y se daban forma los unos a los otros, si Picasso se adentró así en la minotauromaquia, fue para conseguir confrontar dolor y placer al máximo nivel simbólico que le permitía un medio de expresión como el dibujo, amén de para introducir otros asuntos. Todo este razonamiento era el que permitía confirmar que el pequeño Pegaso, a lomos del toro evidente, estaba allí, entre otras cosas, para probar la existencia de los torsos (25 y 27), de mujer y de hombre, ambos a lomos del toro (24), metidos en su cabeza (23). La realidad se une a la ficción en un caballo con alas. Los extremos se tocan. El pequeño

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Pegaso sugería esta fusión de contrarios, unión de tierra y cielo, de sufrimiento y gloria, contrarios complementarios. No hay placer sin dolor. Así es la vida. Así es la reproducción, placentera en la concepción, dolorosa en el parto, si bien los dolores se compensan con el placer de recibir al recién nacido. El parto por cesárea .como en Estudio de composición para Guernica IV. es un caso extremo. No hay placer sin sufrimiento: el esfuerzo de unos se transforma en bienestar para otros, para mayor gloria de Dios. La imagen del toro girando su cuello ciento ochenta grados llegó a tener tanta fuerza en la génesis del Guernica que acabó llegando hasta el final, hasta el mismísimo Guernica. El contorsionado torso (25) de mujer, con el pequeño Pegaso en la entrepierna, así como la cabeza (3) de mujer y la cabeza (5) del niño, también parecían ancestros visuales de la mujer con el niño en el Guernica, tanto como la cabeza (4) del hombre lo era de la cabeza del hombre en el suelo del Guernica. La imagen de un animal girando su cabeza ciento ochenta grados para mirar hacia atrás .símbolo también del mirar al pasado., también se proyectaba desde Estudio de composición para Guernica II en Madre con niño muerto IV .a las 9., en la tortuga. También allí, en Madre con niño muerto IV .a las 9., la cabeza se fundía y confundía con el cuerpo de

29 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4480 4480 4481 4478 4478 29 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4480 4465 4465 4465