Estudio de composición para Guernica IV., 
sino que, además, sugería .junto con su largo 
cuello. la forma de un pene, lo que apuntaba al 
pensamiento de la yegua, o a una metáfora en 
torno al cuerno del toro, predestinado a penetrar a 
la yegua. Y también podría ser una yegua desde 
el punto de vista de sus genitales, pues en su parte 
posterior, a la izquierda del dibujo, unos trazos 
verticales apuntaban unos erectos genitales 
femeninos. No se distinguían genitales de ningún 
tipo en el cuerpo tumbado de este equino, si bien 
su cuerpo ovalado remitía de nuevo a unos 
genitales femeninos. El dibujo de esta yegua era 
ambiguo: parecía un solo animal por tener cuatro 
patas; pero al mismo tiempo sugería dos cuerpos, 
e incluso dos cuellos, uno de ellos sin cabeza, a 
imitación del otro equino .equino (2). situado 
en el cuarto inferior derecho, a espaldas del toro. 
Quizá en el equino (1) se fundieran dos poses de 
un mismo animal, aunque tampoco se podía 
descartar que el dibujo simbolizara la fusión de 
un caballo y una yegua. El toro y la yegua, como 
el hombre y la mujer, caían masacrados en la 
plaza del pueblo, enfrentados entre sí, víctimas 
ambos de la fiesta del amor y de la guerra, de sus 
flechas, sus cuernos, sus varas y sus bombas, 
conducidos ambos al infierno y a la muerte por 
mentes suplantadoras de la divinidad. 

El ovalado cuerpo de la yegua (1) y dos de sus 
patas .en conjunto con forma de rana de

extendidas ancas. se postraban receptivas bajo 
la figura del toro, en posición de sumisión. Esa 
era su misión: caer a los pies del toro. El dibujo 
presentaba al toro y a la yegua como pareja, en la 
vida y en la muerte, como símbolos de una 
extraña relación de amor y odio, de atracción y 
repulsión, extendida a los humanos. El Pegaso, a 
lomos del toro, potenciaba esta relación imposible 
entre el toro y la yegua, amén de parecer también 
un símbolo del fruto de su unión. El arnés sobre 
el toro, y la situación del pequeño Pegaso, 
podrían indicar cierto sentimiento masculino de 
atadura, como si los hijos .considerados aquí 
más de la mujer que del hombre, pues adoptaban 
forma equina. fueran una carga para el hombre, 
más que alas de liberación. El Pegaso se 
convertiría así en símbolo de la infancia y de la 
libertad asociada a ese periodo de la vida. 

El cuerpo de la yegua bajo el toro invitaba a 
que el toro la montara. Quizá por eso, por 
desarrollar el asunto de montar, el pequeño 
Pegaso cabalgara al toro. Y quizá por eso el toro 
apareciera sujeto por el arnés, pues así, con el 
lenguaje, se podía sugerir el apareamiento, tanto 
como el fruto de la unión, el caballo, de montar. 
El toro montaba a la yegua; la montaba con la 
lengua .lingüísticamente; le daba placer con la 
conversación.. Picasso hacía explícita esta idea 
al convertir el arnés del toro en una femenina y 
sonriente boca abierta de la que surgía una lengua
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