central, de la que emergía la mujer del candil, 
ventana que en Estudio de composición para 
Guernica I sugería un ojo izquierdo, simbolizaba 
ahora el ojo de la conciencia de ambas 
cabezas (15 y 57). La gigantesca cabeza (57) 
animal, tan triste y dolida como cercana a la del 
soldado, parecía prefigurar la cabeza de la yegua 
en Estudio de composición para Guernica V, así 
de triste y dolida en su contemplación de la 
cabeza del hombre en el suelo. Y el triste ojo 
derecho (57) se transformaba en furioso ojo 
izquierdo (59) cuando la cabeza se giraba hacia 
su derecha para mirar con severidad al toro, si no 
al equino y a su cría. 

FOTOGRAFÍA 

Todo Estudio de composición para Guernica I 
parecía replicar la cabeza del personaje asomado 
a la ventana: su boca ampliada contaba 
exactamente lo que veían sus ojos, en honor a la 
verdad. Curioso efecto el del zum. Todo un 
alegato a la verdad, a la imparcialidad, la que 
debían de tener y no tenían los medios 
informativos. Aplíquense el zum y lo verán: 
periodistas de ojos sellados con grapas verán, y 
sus labios sellados con grapas hablarán. Servicios 
informativos, o más bien retretes informativos, 
que, para confundir, confunden la imparcialidad 
con la juventud, divina ignorancia, que se va, o se 
quiere ir, pero no la dejan los que funden, para

confundir, caras jóvenes, que nada saben, con 
viejas voces, que se lo saben todo. 

El candil, por ser símbolo de un ojo, veía, y al 
mismo tiempo irradiaba la luz que le permitía ver, 
a él y al oscuro ojo en la ventana por la cual 
entraba la luz a la casa. Esta idea, junto al anterior 
alegato a la verdad, se erigían en símbolo de la 
fotografía, fiel reflejo de la realidad y por tal 
razón perpetuo espejo, así de atada a ella. La 
ventana lo era de una cámara, del edificio de la 
cabeza. Imposible no pensar en las fotografías del 
bombardeo de Guernica, las que aparecieron en la 
prensa. Imposible no pensar en Dora Maar y en 
sus fotografías del Guernica. También la pintura 
refleja lo que ve, tanto lo que el artista ve como lo 
que ella misma ve, pues la obra refleja la luz que 
le llega; y de ello vive, de reflejar la verdad, su 
verdad, objetivo principal de la fotografía. Así es 
el ojo de la conciencia, el único capaz de retratar 
la verdad interior del individuo. Como un flash, el 
ojo de la conciencia surge de la mitad de la frente 
para iluminar con entendimiento la realidad que 
captan los ojos del propio individuo. Artista 
frente a su obra. Hombre frente a sus actos. Todo 
lo juzga el ojo de la conciencia, cruz en la cara 
del crucificado. 

ESTUDIO DE COMPOSICIÓN PARA GUERNICA I .A LAS 3. 

Al girar Estudio de composición para 
Guernica I noventa grados en el sentido de las
29 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4058 4440 4440 4440 4441 29 -2 -1 -1 +1 +1 +2