
voluntad, sino dejándose gobernar por ese ideal del bien llamado Dios. Gobernar a fuerza de imponer la propia voluntad es gobernar contra natura; es ser agua de un río y pretender ir contra corriente. Por eso, al tratar de conducir a la sociedad por el camino que ellos quieren, camino que solo a ellos beneficia, los gobernantes se dan de cabeza contra una roca indestructible, una y otra vez; y aun así insisten, pues su sueño es traspasarla. Qué ignorantes. La roca no está para ser traspasada; está para impedir el paso, para indicar el camino correcto, por contraposición. Pero a ellos lo mismo les da, pues es la sociedad que les protege la cabeza, y no ellos, quien sufre todos esos golpes. Cuánto tiempo perdido. Cuánto sufrimiento. Cuánta sangre derramada. Muertos están en vida, los gobernantes. ¿Hasta cuándo tendrán que golpearse la cabeza en la misma piedra para que se les abran los ojos y vean la verdad 809? Hasta que la sociedad, hasta el gorro de todos ellos, se niegue a servirles de casco. 809 Juan 10, 20-21 vatican:[español latín] latinvulgate biblos En cuanto al sistema de voto mediante el cual la electores eligen a sus gobernantes, qué decir de un sistema ciego de espíritu, que valora por igual la opinión de todos los electores, equiparando la del elector más ejemplar a la del menos ejemplar. A quién beneficia este sistema sino a los menos

ejemplares. A quién beneficia sino a los políticos. ¡Ay de los políticos! ¡Ay de esa mala arte de tocarse los genitales con la vaga mano del poder, mientras con la ramera y ladrona mano de la ley se le mete mano al pueblo! El día llegará en que desearán no haber nacido; porque, hacia dónde, sino hacia su apocalipsis, se conducen quienes han creado y viven placenteramente de tan ignominioso sistema 810. Para acercar la democracia tradicional a la democracia de la empresa y de la familia habría que ponderar el voto de cada persona utilizando algún criterio propio de estas entidades: por ejemplo, la contribución del individuo al Producto Interior Bruto, o su contribución en forma de impuestos a las arcas públicas. Tanto o más pagas de impuestos, tanto o más vale tu voto y tu voz en lo referente a cómo debieran gestionarse esos impuestos 811. Parece lógico. De hecho, este es precisamente el sistema que reclaman muchos de los políticos para sus autonomías; e incluso se da en otros ámbitos de la vida comunal. 810 elpais:[1 2] google:[1 2] 811 wiki El que la riqueza y la inteligencia caminen con frecuencia de la mano, es, además de deseable, un hecho natural y aceptado socialmente. Lo inquietante, sin embargo, es constatar cómo el egoísmo generalizado impide que a la riqueza y a