

El borreguero sabe que su industria desaparecería si los borregos dejaran de ser borregos. Por eso, el borreguero se preocupa y ocupa de que los borregos no dejen de ser borregos. El borreguero no es malo, es ignorante; porque la misión que Dios, el Bien, le ha encomendado al borreguero es ayudar a los borregos a dejar de ser borregos y mientras tanto preparar el camino a los borregos para cuando dejen de ser borregos, y no impedir a toda costa que los borregos dejen de ser borregos, para poder seguir viviendo de los borregos. Pero el borreguero no lo comprende, no porque sea malo, sino porque es ignorante. No hay que encadenar la mente a esta vida en la tierra y mirar con anhelo hacia la vida eterna, allá en los cielos; más bien al contrario: hay que liberar la mente a la vida eterna, para desde allí mirar con misericordia hacia esta vida; porque solo una persona convencida de que jamás le faltará cuanto necesite estará dispuesta a dar todo lo que tiene. Lo sabe hasta el anticristo, esa bestia infiltrada a todos los niveles sociales, esa bestia 6396 elevada a poder ejecutivo, legislativo, judicial, financiero, patronal, sindical, religioso…, esa bestia que sustituye con sus falsas promesas la divina verdad, para con ello enriquecerse a costa de empobrecer 6396 Apocalipsis 12, 3 vatican:[español latín] latinvulgate biblos