
¿Por qué se gastan millones de euros de dinero público en la adquisición de obras de dudosa autoría, que ni siquiera entienden, en un mercado puramente especulativo 6104? Prohibido por ley debiera estar adquirir obras de arte, o hacerlo mientras la tasa de paro fuese superior a un mínimo, digamos el seis por ciento 6105, máxime cuando hay tantas personas condenadas a malvivir en la calle, razón de más no solo para que el Estado no se gaste ni un solo céntimo de euro en arte, sino para que incluso venda todo el arte que acumula y reparta el dinero entre los pobres. Revelador resultaba comprobar cómo el Museo Reina Sofía incluía el apartado Ra)r y el siguiente en su lista de objetivos, pero situándolos en segundo y tercer lugar, anteponiendo a estos dos, y a todos los demás, el objetivo de Rpromover el conocimiento y el acceso del público al arte moderno y contemporáneo en sus diversas manifestaciones y favorecer la comunicación social de las artes plásticasr, lo que claramente indicaba que el Museo del Prado, al omitir en primer lugar un apartado similar y relegar estas ideas a los tres últimos, implícitamente indicaba que tal objetivo se daba ya por bien cumplido, o era de importancia menor, como si nada o poco pudiera añadirse hoy 6104 google elpais:[1 2 3] cincodias elpais gaceta laprovincia 6105 wiki

acerca de unas obras centenarias, de sobra conocidas, analizadas hasta la saciedad. Craso error, aunque comprensible: cómo no iba a pasar esto con obras de hace cinco siglos si incluso pasaba con el Guernica.] »b) Exhibir ordenadamente las colecciones en condiciones adecuadas para su contemplación y estudio. [¿Cómo se va a ordenar una colección cuando no se entienden las obras que la componen? ¿Cómo se van a exhibir en condiciones adecuadas para su contemplación y estudio obras que ni siquiera se entienden?] »c) Fomentar y garantizar el acceso a las mismas del público y facilitar sus estudios a los investigadores. [Vergüenza debiera darle a los museos vivir de obras de arte que ni siquiera comprenden, o que comprenden gracias a otros. Al hacerlo obran como quien se apropia en exclusiva de una religión para vivir de ella, sin entender al Dios Creador, ni entender sus Obras, o entenderlos gracias al profeta de turno, venido a mártir, expropiado de sus ideas, crucificado cabeza abajo. Cómo pueden los museos lavarse las manos de la interpretación, a lo Pilato, para luego embolsarse las monedas de Judas, sin el menor remordimiento. Junto a las obras de arte han de estar quienes las dotan de sentido: es justo y necesario, pues son tales personas quienes despiertan el interés por las obras, y al espectador informan e invitan a contemplarlas en el museo.]