El ojo izquierdo de la cabeza de Judas se salía 
de su órbita, irrumpiendo en forma de cuello y 
cabeza de la yegua, atraído por el resplandor del 
oro, el del candil que iluminaba al iluminado 
.cabeza (20).. La cola de la yegua hacía de 
ceja derecha; y la crin, de ceja izquierda. 

Resultaba sorprendente comprobar cómo este 
ojo desorbitado, que llegaba hasta la cabeza de la 
yegua para mirar el candil, proyectaba su 
simbolismo .el de ojo desorbitado. en otro 
ojo, situado en el candil, ojo que también podía 
asociarse a un nuevo fotograma de la cabeza de la 
yegua, y que tanto parecía desorbitado .por 
estar fuera del cuerpo evidente de la yegua. 
como no estarlo .por aparecer donde debía, 
respecto de la boca de la yegua.. En este sentido, 
se podía decir que la yegua tenía dos cabezas. 
Una de ellas .cabeza (21). contemplaba desde 
arriba y con pavor la trágica escena: su ojo 
derecho, desorbitado en la llama del candil, 
situado en la vertical de la herida de la que nacía 
el pequeño Pegaso, miraba con dolor hacia abajo, 
hacia el soldado en el suelo. La cabeza evidente 
sugería el segundo fotograma, en el que el equino 
clamaba al cielo su dolor por lo contemplado en 
el primero. Este ojo desorbitado en el candil 
parecía también simbolizar el ojo de la conciencia, 
e incluso un ojo divino, un ojo de luz, un ojo de 
verdad, uno ojo que todo lo ve: «El candil del 
cuerpo es el ojo: así que si tu ojo fuere sincero,

todo tu cuerpo será luminoso. Mas si tu ojo fuere 
malo, todo tu cuerpo será tenebroso» 5955. El ojo se 
cerraba apenado (22) en el perfil curvo de la 
llama; y quedaba ciego (23) al meterle mano, al 
ser golpeado por la mano, al meterle el dedo, e 
incluso la mano, en el ojo; y se cerraba 
dolido (24) en la base del candil. Y tanto sugería 
ambos ojos de la cabeza (21) de la yegua, como 
su ojo derecho, en la cabeza de perfil. Un 
remarcado trazo en el brazo del personaje 
asomado a la ventana sugería un ojo (25) 
izquierdo. Las tejas más próximas al morro 
sugerían ojos (26) en blanco, o cerrados (27) en el 
brazo, o cerrados (28) llorosos y alzados al cielo 
en la unión con las tejas contiguas de arriba. 
Cuando el ojo abierto en el candil encontraba su 
par en uno de estos ojos cerrados la imagen 
parecía hacer un guiño a las reglas taurinas que 
obligan al picador a taparle un ojo al equino. Los 
ojos en el candil y sus cabezas también podían 
asociarse al toro evidente, de interpretar ahora 
que giraba su cabeza (29) como en el Guernica y 
contemplaba arrepentido la tragedia. La ventana, 
asociada posicionalmente al culo del toro, y el 
soldado caído bajo la ventana, apuntaban a un 
suicidio, que eso son las guerras, una verdadera 
mierda. El soldado, interpretado como soldado 
caído por la ventana, en el sentido de caído por la 

5955 Mateo 6, 22-23 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
29 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4063 4063 29 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=mateo%206&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PUG.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_evang-matthaeum_lt.html#6 http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=1&b=1&c=6 http://www.biblos.com/text/matthew/6-22.htm 4064 4064 4064 4063 4064 4064 4064 4064 4064