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entre el hombre y los animales, bajando un peldaño en el relato de lo sagrado, humanizándolo, quizá para ganar grados de libertad que permitieran narrar mejor también esta historia, o bien animalizándolo, quizá porque en este otro relato animal se dieran las mismas y trágicas consecuencias que definían la relación entre Dios y el hombre. El pequeño Pegaso, la lengua de la yegua y la punta de la lanza sugerían la fecundación, el nacimiento de la palabra y de la vida, el dolor y la muerte. Cuando el pequeño Pegaso se tomaba como símbolo del cuerpo de Cristo, la herida sugería su sangre. Imaginé a Picasso en El Escorial, contemplando el Calvario 5953, de Roger van der Weyden, descubriendo la simbología del pintor flamenco: «Sanguis et Corpus Christi». Analicé el dibujo de la yegua en Estudio de composición para Guernica IV. Al fijarme en su cuello descubrí allí ese mismo simbolismo: «Sangre y cuerpo de Cristo». El cuerpo de la yegua parecía sugerir el mismo monograma que el Calvario. El cuello y la pata delantera derecha de la yegua dibujaban la «S» de «sangre». Y al unírseles la otra pata delantera sugerían la 5953 Calvario (hacia 1460; óleo sobre tabla; 344 cm × 193 cm), de Roger van der Weyden, Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial (10014602), Madrid. patrimonionacional:[obra El Escorial] kikirpa abc larazon #ahsWEYDENcalvario

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conjunción copulativa «Y», aquí caída. Y el cuerpo de la yegua daba forma a la «C» de «cuerpo». La línea ficticia que unía los ojos del toro con los del cráneo de toro se cruzaba en equis con la que unía los ojos de la yegua con los ojos del cráneo de caballo: la equis sugería una cruz, monograma de Cristo; sugería el cruce entre el toro y el caballo, un cruce entre la vida y la muerte. El pequeño Pegaso y la herida sugerían tanto el nacimiento como la muerte y resurrección. El cuerpo de la yegua era circular, como una hostia, como la hostia portadora de la Palabra. El soldado, en el suelo, agarrado a su lanza, el dolor de la yegua, o el Pegaso recién nacido, y que ya escapaba, eran signos que apuntaban a la huída hacia Egipto y a la matanza de los inocentes, continuando con el relato bíblico. El monograma del cuerpo y la sangre de Cristo llegaba incluso a sugerir la Última Cena. La yegua, símbolo de Eva y de su traición, sería ahora símbolo de la traición de Judas, que con su lengua delató a Cristo. La herida de la yegua sugería la boca abierta de una risueña cabeza (16) ensoñadora, de ojos cerrados y lengua de Pegaso: el ojo izquierdo se acortaba en el cuello de la yegua y proseguía en el pene del toro, mientras el vientre del toro delineaba el alargado ojo derecho. Y otro ojo (17) derecho reposaba en la tierra. Y otro (18) se cerraba en el lomo de la yegua. Y el culo de la yegua sugería otro ojo (19) derecho,

29 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.patrimonionacional.es/colecciones-reales/categorias/detalles/8112/El%20Calvario/341%20 http://www.patrimonionacional.es/colecciones-reales/categorias/detalles/8112/El%20Calvario/341%20 http://www.patrimonionacional.es/real-sitio/monasterios/6172 http://xv.kikirpa.be/bibliography/VDW-R/Escorial1.htm http://www.abc.es/20110524/cultura-arte/abcp-calvario-weyden-sanara-heridas-20110524.html http://www.larazon.es/noticia/7222-el-fin-del-calvario-de-van-der-weyden https://twitter.com/search?q=%23ahsWEYDENcalvario&src=hash 29 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4061 4061 4061 4061