
los dolores del parto por cesárea como la creación de Eva a partir de la costilla de Adán. La yegua, que surgía visualmente de las costillas del toro, no sólo partía en dos el dibujo del toro a la altura de sus costillas, sino que incluso adoptaba con su cuerpo la forma de una chuleta de palo, símbolo de su origen como costilla. Las patas delanteras de la yegua, y la trasera derecha del toro .entre estas otras dos., sus pezuñas situadas entre el brazo izquierdo del soldado y la lanza, adquirían en este contexto cristiano un significado revelador: las tres patas sugerían tres personajes bíblicos, al modo de los que aparecían en el panel izquierdo de El jardín de las delicias. La pata del toro, en el centro, sería símbolo de Jesús .cabeza (8).. A izquierda y derecha aparecerían Adán y Eva .cabezas (9 y 10), respectivamente, con boca remarcada en la pezuña.. La espalda del soldado, el tramo situado tras la pata izquierda y adelantada de la yegua, sugería los ojos de otra cabeza (11), encogida respecto de la cabeza (10). En la otra pata de la yegua, en el equivalente encogido o compungido de la cabeza (9), los ojos se trasladaban a la línea interna del brazo .cabeza (12)., si bien también había otras opciones .cabezas (13).. Aun en la simplicidad del dibujo, la explosión combinatoria generaba ojos, ojos y más ojos.

Siguiendo con el relato bíblico, en Estudio de composición para Guernica IV también podía imaginarse la escena de la tentación. La cabeza del soldado, de ojos cerrados, recordaba la cabeza de la que emergía el árbol del conocimiento del bien y del mal, en el panel izquierdo de El jardín de las delicias. Esta idea permitía proyectar el árbol del conocimiento del bien y del mal en el brazo del soldado: la mano simbolizaría la copa, y la lanza en la mano simbolizaría la serpiente en la copa .serpiente (14).. La yegua encarnaría a Eva, tras probar el fruto. Eva lloraba ante los ojos de Dios el pecado de querer ser como Dios. Ese mismo pecado cometió Belerofonte cuando se dirigió volando al Olimpo a lomos de Pegaso: Zeus castigó la osadía del humano Belerofonte enviándole el tábano que picó a Pegaso en el lomo y provocó la descomunal caída del caballo y su jinete desde los cielos a la tierra. Y, entonces, se producía la expulsión del paraíso: el arcángel Miguel, con su espada de fuego, expulsaba de la casa de Dios a Adán y Eva. Por su traición a Dios, Eva fue condenada a parir con dolor y soportar las embestidas de su marido Adán. Así lo decía la Biblia. Y así lo pintó Picasso, que hizo explícitas las dos condenas. Dios condenó a Adán a ganarse el pan con el sudor de su frente, a trabajar como un buey, hasta la muerte; y Picasso tocó al toro con una corona de espinas, para que sudara sangre. Eva traicionó