.Non. Et vous? 

.Rien. 

5940 Ils examinèrent alors la peinture en se mettant à droite, à 
gauche, de face, en se baissant et se levant tour à tour. 

La frase que leí a continuación era digna de ser 
enmarcada y colocada junto al Guernica. Lo era 
por antigüedad, por la deliberada exactitud con 
que fue concebida y escrita, por el afán de 
comprensión que transmitía, ejemplificado en el 
afán del discípulo por comprender a su maestro. 
Lo era por su naturalidad, por elevar el más 
básico sentido común al más alto nivel de 
inteligencia ingenieril. La frase era, sin duda, una 
de las más importantes de la novela en lo 
referente a su relación con la obra de Picasso y, 
en particular, con el Guernica y el resto de obras 
del Legado Picasso de 1981. La frase, que Balzac 
puso en boca del narrador .es decir, de él 
mismo., llegaba en el momento en el que 
Frenhofer contemplaba extasiado su obra maestra. 
Poussin y Porbus, pensando que quizá fuera la luz 
la que neutralizaba los detalles que el viejo 
maestro les había relatado… 

 

Examinaron entonces la pintura situándose a la 
derecha, a la izquierda, de frente, agachándose y 
levantándose sucesivamente 5940. 

 

Poussin y Porbus probaron a analizar la obra 
desde todos sus costados, desde todas sus

perspectivas. Poussin y Porbus examinaron la 
obra maestra de Frenhofer desde la derecha, 
desde la izquierda, de frente, desde abajo, desde 
arriba… Poussin y Porbus querían ver; querían 
ver lo que no veían. Si el viejo maestro les había 
dicho que allí había una mujer, entonces tenía que 
haber una mujer. «El fallo reside en nosotros», 
debieron de pensar Porbus y Poussin, «que somos 
incapaces de ver lo que el maestro ve». Esta es 
exactamente la actitud con la que hay que abordar 
el análisis del Legado Picasso de 1981: hay que 
querer ver más allá de lo evidente; porque quien 
pintó estas obras fue un maestro mundialmente 
reconocido, un artista con talento probado, 
riguroso en su trabajo, intelectual como el que 
más, que confirmó con palabras y con hechos la 
importancia del Legado Picasso de 1981, la 
unicidad del conjunto, necesario para la 
comprensión del Guernica. Sobrevalorar las 
posibilidades perceptivas de uno mismo con el fin 
de ahorrarse esfuerzos a la hora de tratar de 
comprender la obra de un maestro, no sólo es 
engañarse a uno mismo y a la sociedad en su 
conjunto, sino que además conduce 
irremediablemente a la infravaloración de la obra 
que se trata de comprender. Y esto es 
precisamente lo que había ocurrido con el Legado 
Picasso de 1981. La historia había renunciado a
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