
Poussin, que aún desconoce la identidad del extraño anciano, se sorprende al ver un magnífico retrato femenino: «¡Qué gran Giorgione!», exclama al verlo. Frenhofer le corrige: se trata de una de sus primeras obras. La admiración de Poussin por Frenhofer surge de inmediato. Porbus le pide a Frenhofer que le muestre su Belle- Noiseuse, la obra maestra en la que trabaja y de la que tanto le ha hablado. Frenhofer le responde: «Mostrar mi obra», dijo el viejo hombre con emoción. «No, no, aún la he de perfeccionar. Ayer, hacia la noche, creí haber acabado. Sus ojos parecían húmedos, su carne se agitaba, las trenzas de sus cabellos se movían. ¡Ella respiraba!» 5931. 5931 «Montrer mon oeuvre», s'écria le vieillard tout ému. «Non, non, je dois la perfectionner encore. Hier, vers le soir, dit-il, j'ai cru avoir fini. Ses yeux me semblaient humides, sa chair était agitée. Les tresses de ses cheveux remuaient. Elle respirait!» 5932 Estudio de composición para Guernica III (sábado 1 de mayo de 1937; aguada y grafito sobre papel; 21 cm × 26,8 cm), de Pablo A tenor de las palabras de Frenhofer, su obra maestra parecía ser un retrato femenino, un vivo retrato, que incluso parecía respirar. «¡Ella respiraba!», afirmaba emocionado. En el Legado Picasso de 1981, el tema de la respiración ya aparecía en Estudio de composición para Guernica III 5932.

Ruiz Picasso, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (DE00055), Madrid. museoreinasofia:[1 2] google:[imágenes web] #ahsLPA3 wiki 5933 «Oh! pour voir un moment, une seule fois, la nature divine, complète, l'idéal enfin, je donnerais toute ma fortune, mais j'irais te chercher dans tes limbes, beauté céleste! Comme Orphée, je descendrais dans l'enfer de l'art pour en ramener la vie». No acababa aquí el comentario de Frenhofer. Inmediatamente después decía que aquella visión que tuvo por la noche desapareció al ver su obra por la mañana. Por eso, aún debía de perfeccionar su obra. «Aún no he conseguido encontrar una mujer perfecta», prosigue Frenhofer, «un cuerpo cuyos contornos sean de una belleza perfecta, y cuya carne… Mas dónde está esa mujer, esa Venus de los antiguos». «¡Oh! Por ver un momento, una sola vez, la naturaleza divina completa, el ideal, daría toda mi fortuna, iría a buscarte al limbo, belleza celeste! Como Orfeo, descendería al infierno del arte para recuperar la vida» 5933. Frenhofer queda ensimismado, sumido en esa contemplación. Porbus le cuenta a Poussin un misterio acerca de Frenhofer: «Mabuse», le comenta, «le ha legado [a Frenhofer] el secreto del relieve, el poder para dar a las figuras esa vida extraordinaria, esa flor de la naturaleza, nuestra eterna desesperación». Frenhofer sigue