Entonces, Frenhofer le pide a Porbus la paleta y 
los pinceles, y retoca la obra como sólo podría 
hacerlo un maestro: 

 

«Aún no está a la altura de mi Belle-Noiseuse 
[…] Pero, sí, la firmaría», añade, y se levanta 
para coger un espejo en el que la mira 5929. 

5929 «Cela ne vatu pas encore ma Belle-Noiseuse [...] Oui, je la 
signerais», ajouta-t-il en se levant pour prendre un miroir dans 
lequel il la regarda. 

5930 Puis il n'y a encore là qu'un homme! Or, le seul homme qui 
soit immédiatement sorti des Manis de Dieu devait avoir quelque 
chose de divin qui manque. 

 

Y el espejo me llevó de nuevo hasta Picasso. 

Luego, Frenhofer invita a Porbus y al joven 
Poussin a comer a su casa. Los tres salen del 
estudio y pronto llegan a la mansión del viejo 
maestro. A Poussin le atrae un cuadro que cuelga 
en el comedor: es el Adán de Mabuse, maestro 
pintor, poseedor del secreto de dar vida a las 
figuras, y que tuvo a Frenhofer como su único 
discípulo. Mabuse contempla el Adán de su 
maestro con cierta displicencia: 

 

Además, ¡ahí no hay más que un hombre! Y el 
único hombre que salió directamente de la mano 
de Dios debería tener algo de divino que aquí 
falta 5930.

Poussin, que aún desconoce la identidad del 
extraño anciano, se sorprende al ver un magnífico 
retrato femenino: «¡Qué gran Giorgione!», 
exclama al verlo. Frenhofer le corrige: se trata de 
una de sus primeras obras. La admiración de 
Poussin por Frenhofer surge de inmediato. Porbus 
le pide a Frenhofer que le muestre su Belle-
Noiseuse, la obra maestra en la que trabaja y de la 
que tanto le ha hablado. Frenhofer le responde: 

 

«Mostrar mi obra», dijo el viejo hombre con 
emoción. «No, no, aún la he de perfeccionar. 
Ayer, hacia la noche, creí haber acabado. Sus 
ojos parecían húmedos, su carne se agitaba, las 
trenzas de sus cabellos se movían. ¡Ella 
respiraba!» 5931. 

5931 «Montrer mon oeuvre», s'écria le vieillard tout ému. «Non, 
non, je dois la perfectionner encore. Hier, vers le soir, dit-il, j'ai 
cru avoir fini. Ses yeux me semblaient humides, sa chair était 
agitée. Les tresses de ses cheveux remuaient. Elle respirait!» 

5932 Estudio de composición para Guernica III (sábado 1 de mayo 
de 1937; aguada y grafito sobre papel; 21 cm × 26,8 cm), de Pablo 

 

A tenor de las palabras de Frenhofer, su obra 
maestra parecía ser un retrato femenino, un vivo 
retrato, que incluso parecía respirar. «¡Ella 
respiraba!», afirmaba emocionado. En el Legado 
Picasso de 1981, el tema de la respiración ya 
aparecía en Estudio de composición para 
Guernica III 5932.
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