
ojo derecho de una cabeza de mujer con pañuelo .cabeza (40), de perfil derecho.. El pecho izquierdo de la mujer era ojo en una cabeza (41) de perfil derecho, nariz en el brazo izquierdo de la mujer, boca en el pincel y rasgos masculinos. Luego, la cabeza se giraba para mirar al pintor a través de los pechos de la mujer .cabeza (42).. Las dos cabezas, en especial la de perfil, eran reflejo de la del pintor, por tener en su pensamiento a la modelo. Y como el pubis de la mujer del cuadro también sugería una boca barbada .cabeza (43)., la boca cerrada del pintor se reflejaba en la vagina, por eso cerrada: mujer bella y virginal, impenetrable, difícil de conquistar; así era el artista, por serlo su obra. El pubis era boca de elefanta (44), de perfil izquierdo, su ojo en el mechón de pelo sujeto por la mano derecha de la mujer. El pintor contemplaba su obra, gigantesca, y su obra le contemplaba a él. El brazo izquierdo del pintor sugería la cabeza y trompa del elefante (45) macho, dirigidas hacia su hembra. Los reflejos de la cabeza del pintor gesticulaban igual que lo hacía el propio pintor, que primero analizaba a la modelo y luego se esforzaba en plasmarla sobre el lienzo. Por eso, el pintor aparecía de perfil izquierdo, en una posición que sugería que miraba hacia la obra, tanto como que miraba hacia la modelo, más allá de la obra. La realidad tridimensional del pintor se tornaba plana,

estática, mientras que la obra plana nacía a la vida, al movimiento y a la tridimensionalidad. Picasso reforzó la simetría especular pintándoles a la mujer y al pintor los mismos miembros y en similar orientación: la mano derecha, visible, sujetaba pelos en ambos casos, de la cabeza y del pincel, respectivamente; el brazo derecho se omitía; el brazo izquierdo aparecía flexionado; las cabezas miraban hacia su izquierda; los cuerpos estaban desnudos. Al girar la obra ciento ochenta grados, en Pintor ante su cuadro .a las 12., el brazo del pintor se transformaba en pierna (46), de cuya entrepierna surgía el pincel .herramienta creativa (47); bicha hecha cobra (48), el pincel en su boca., cerrándose así el simbolismo anterior. También podía tomarse como pesado y colgante sexo (49) la cabeza del pintor .con más razón.. Y también podía tomarse la pierna como pierna femenina en cuya entrepierna hundía su meticulosa vista y narices una cabeza (50) masculina con ojo y boca en la mano y boca del pintor, respectivamente. Artista pariendo su obra; inspeccionando los orígenes de la creación. Obra inspeccionando sus orígenes. ¿Qué, si no, es el ser humano, obra maestra de Dios? Los pechos de la mujer eran ojos, y su barbilla y cuello eran boca, y su pelo era densa barba de una masculina cabeza (51) profética.