
Nunca le quise comentar a mi amigo mi opinión sobre las apariciones de Fátima 711, por no darle un disgusto; porque, tras analizar con objetividad los hechos, no podía sino concluir que este fenómeno caído del cielo más bien parecía una trampa del infierno: donde antes reinaba el verde campo y la feliz vida natural .en el terreno de las apariciones, transformado hoy en Santo Campo de Concentración., ahora no había sino muerte y sufrimiento, por ser pasto de hormigón y gente enferma, o desesperada, que es lo mismo, agobiados todos por problemas que les queman y torturan tanto como el fuego y los martirios que amenazan con dejarles ciegos y hasta inválidos, de tanto como les incitan los de allí a mirar el sol y arrastrase de rodillas por el suelo, incluso a niños, con el dolor y las secuelas que eso causa; ni que estuviese en el deseo de quienes controlan el tinglado generar enfermos a futuro. «Orgullosos de trasladar al mundo el sufrimiento de Cristo», parecía tener por lema el santuario, cuando en su lugar debiera decir «Por amor de Dios: no te hagas daño» 712. Y así, los fieles parecían gotas de dolor en una fuente de sufrimiento erigida en el centro de un templo 711 Mateo 24, 4-5; 23-27 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Marcos 13, 5-6; 21-23 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 712 Mateo 9, 13 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Mateo 12, 7; 28-34 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Marcos 12, 28-34 vatican:[español latín] latinvulgate biblos

consagrado al Infierno 713, por lo del sufrimiento. Y qué decir del negocio de los cirios, erectos falos que al quemarse caían flácidos, chorreantes, inflamados entre llamas, cual símbolo surrealista en el que se fundieran la Muerte y el Infierno. No hay que ser un lumbreras para comprender que Dios no habita en templos de piedra 714, sino en el ser humano, lugar santísimo del divino tabernáculo, verdadero templo de Dios. Ni hay que ser un superdotado para darse cuenta de que no hay que peregrinar con el cuerpo, sino con el espíritu, y no hasta un santuario, sino hasta los cielos. Ni hay que tener tres carreras para constatar que en los templos externos erigidos por Dios no se congregan curas, sino profesionales como médicos, por poner un ejemplo, reunidos en los hospitales, lugar santo del divino tabernáculo, congregados allí con el sacrosanto fin de encontrar solución al sufrimiento, Dios mediante, para mayor gloria de Dios. ¿Cómo ora el buen médico, sino sanando a los enfermos y pidiendo que no haya más enfermos, pero que si los hubiere, le fueren enviados para sanarlos? 715 Qué decir entonces de esos templos que se dicen hospitales de la fe: gran negocio son, por lo poco 713 Marcos 9, 1-6 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 714 larazon Mateo 6, 5-8 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 715 Lucas 22, 42 vatican:[español latín] latinvulgate biblos