metamorfosis que finalmente le convertiría en 
anticristo gatuno. La metamorfosis transitaba por 
todos estos aspectos, canino, humano y gato de 
aspecto infernal. El tetramorfos canino también 
derivaba en tetramorfos humano (143). 

Los pies de la mujer sugerían un par de ojos 
abiertos .cabeza (144).. La mujer metía su pie 
en unos de los pares de ojos cerrados, justificando 
la expresión de dolor de la cabeza. La mujer 
metía su pie en los ojos de la ancha cabeza 
humana, compartida con la cabeza del perro; y, 
en la orientación ortogonal, la misma mujer metía 
su mano en los ojos de la delgada cabeza humana, 
compartida con la del gato. Esta fantástica 
composición potenciaba la confrontación entre 
contrarios y el choque de ejes opuestos. 

Los ojos fuertemente cerrados de la 
cabeza (142) también se abrían más arriba, justo 
bajo las puntiagudas orejas, en el pecho izquierdo 
de la mujer .cabeza (145)., y se cerraban 
doloridos en las piernas del niño 
.cabeza (146)., e incluso se vaciaban, más 
arriba, en los ojos reflejo de su boca 
.cabeza (147).. 

Las dos cabezas humanas, perpendiculares 
entre sí, la una alargada, la otra rechoncha, las 
dos con metamorfosis felinas aunque de 
caracteres opuestos, ambas igual de sufridas y 
mal paradas, parecían encarnar las cabezas de don 
Quijote y Sancho, ejes contrapuestos pero

confluyentes en una misma historia, símbolos de 
la fantasía y de la realidad, de la locura y del 
sentido común, vectores ortonormales que 
definen el plano de la conciencia. La boca del 
imaginario don Quijote .cabeza (82). besaba y 
al mismo tiempo dañaba, con el relato de sus 
visiones, la vista del real Sancho 
.cabeza (142).. 

La cabeza del perro finalizaba su metamorfosis 
en la cabeza del anticristo gatuno 
.cabeza (148)., fiel reflejo de la naturaleza 
canina. Pero antes pasaba por un estado 
intermedio .cabeza (149). que ayudaba a 
confirmar la existencia de la cabeza (148). Los 
ausentes ojos blancos del anticristo gatuno se 
cruzaban en perpendicular con los enrojecidos 
ojos del guerrero oriental. Y su boca, ligeramente 
entreabierta en la confluencia de reflejos a los 
pies de la escalera, hacía lo propio con los 
igualmente enrojecidos ojos del gato salvaje .o 
pantera negra.. Los ausentes ojos blancos se 
reflejaban en su vientre, por eso ausente .lo que 
remitía a Madre con niño muerto IV., como si el 
vientre fuese una bolsa de marsupial. En el estado 
intermedio, la cabeza (149) parecía la de su cría, 
pues era más pequeña, más joven, y parecía salir 
de esa bolsa, pues por allí asomaba su cabeza, que 
compartía con la mitad inferior de la de su madre 
.los ojos de la cría en los pómulos de su 
progenitor; su boca, en la de su progenitor,
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