sobremanera al llegar al perro, el siguiente y 
penúltimo animal del zodiaco chino .el último 
es el cerdo.. Aunque los razonamientos tenían 
su lógica, las relaciones se cruzaban de tal forma 
que casi convertían el relato en un galimatías. A 
lo que había que añadir que las cabezas no eran ni 
mucho menos tan evidentes como las del tigre o 
el dragón. 

La lógica también decía que al igual que el gato 
es el Infierno y la Muerte para las aves, el perro 
es el Infierno y la Muerte para los gatos. La 
misma relación de ortogonalidad que existe entre 
el gato y el ave se da entre el perro y el gato. De 
ahí que el perro apareciera en Madre con niño 
muerto en escalera II .RT. A las 3., que es la 
orientación perpendicular a aquella en la que 
aparecía el gato. El perro, por ser el anticristo del 
gato, digámoslo así, también podía considerarse 
protector de las aves. Quizá por eso el perro 
flanqueara al pantocrátor aviar en Madre con niño 
muerto en escalera II .RT. A las 3. y recibiera 
honores del tetramorfos de pájaros. Quizá por eso 
el perro en Madre con niño muerto en escalera II 
.RT. A las 3. se transformara en anticristo del 
gato, en un gato con aspecto infernal, para los 
gatos. 

La cabeza del perro quedaba enmarcada en el 
espacio a las espaldas de los cuatro pájaros del 
tetramorfos aviar. Y si la cabeza del felino 
compartía su dibujo con una delgada cabeza

humana, la cabeza del perro compartía el suyo 
con una ancha cabeza humana, lo que a su vez 
potenciaba la confrontación entre contrarios. 

El rechoncho perro (136) miraba de frente por 
el pecho izquierdo de la mujer, cuya cabeza le 
servía de caída oreja. Las alas del polluelo .las 
alas que se tocaban, de los polluelos contiguos. 
daban forma a su boca abierta, como en grito. Los 
ojos del perro se cerraban doloridos en las piernas 
del niño .cabeza (137).; y miraban de frente, e 
incluso hacia arriba, con la cabeza del niño 
.cabeza (138).; y miraban de reojo, hacia la 
muñeca herida, con el otro pecho de la mujer 
.cabeza (139).. También se podía suponer que 
a la cabeza del perro le rodeaba su tetramorfos 
.cabezas (140), con boca la mitad de la de su 
pantocrátor.. 

La otra cabeza, de aspecto humano, se fundía 
en metamorfosis con la del perro, con quien 
compartía boca. La rechoncha cabeza cerraba sus 
largos ojos tristes y llorosos .cabezas (141), con 
ojos en los dos palos laterales de la escalera 
pequeña, junto a su reflejo horizontal., y 
doblemente doloridos .cabeza (142), con ojos 
en los palos mayores y en su reflejo vertical, 
fuertemente cerrados en la confluencia de los 
reflejos, como en impacto.. En este último caso, 
y en especial cuando las orejas se asociaban con 
las pequeñas y puntiagudas orejas del tetramorfos 
felino, la cabeza humana parecía continuar la
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