siguiente fotograma de la secuencia, en la 
pirámide de sangre, y prefiguraban el dolor. La 
zona por encima del pico sugería ojos cerrados 
.cabeza (111).. Los reflejos completaban el 
fantástico cuerpo de este pato, crucificado por sus 
alas. 

La insistencia de Picasso a la hora de relacionar 
al ser humano con los animales tenía dos lecturas 
convergentes. La primera reafirmaba la 
ascendencia animal del ser humano, en línea con 
la teoría de la evolución de Darwin. Por eso, la 
mujer y el niño nacerían de costados y costillas 
animales, o serían niñas de sus ojos, por ser 
parientes suyos, bien lejanos, eso sí, pero 
parientes. La segunda lectura era consecuencia de 
la primera: el ser humano se comporta como un 
animal, y el ejemplo más evidente es la guerra. Y 
aún cabía una tercera lectura: el ser humano es el 
responsable de la destrucción del reino animal 
.humanos incluidos.: los animales que 
inundan las obras del Legado Picasso de 1981 
serían símbolo de los animales masacrados por el 
hombre .humanos incluidos.. Y aún cabía una 
cuarta lectura: en un universo en el que todo se 
mezcla y forma parte del todo, el ser humano y 
los animales no harían otra cosa que aquello que 
les es propio por naturaleza, devorarse los unos a 
los otros, como la pata, que tenía la mala pata de 
ser devorada por las feroces fauces escalonadas y 
transversales de una pantera negra (112), visible

en Madre con niño muerto en escalera II .RT., 
fauces que tenían por encías los peces que 
debieran de servirle de alimento a la pata, a quien 
incluso se le atravesaban en el estómago las 
espinas en escalera de un pez de afilada 
cabeza (113), boca abierta y dientes en los pies de 
la mujer, pez devorador de los peces que le 
servían de encías a la pantera. La pata estiraba la 
pata, de la mujer. «Pedís auxilio al ver vuestra 
cabeza dentro de una boca ajena; pero desoís a las 
cabezas ajenas que piden auxilio desde dentro de 
vuestra propia boca», parecía ser el mensaje. 
Animales masacrados por las bocas de animales 
masacrados por las bocas de animales masacrados 
por las bocas de animales masacrados… Todos 
gritaban su dolor. Infinito grito, el de la vida y la 
muerte. Infinito grito, el del Legado Picasso de 
1981. 

Confucio 

A estas ideas se adaptaba perfectamente una de 
las fantásticas secuencias que Picasso construyó 
en la vertical de Madre con niño muerto en 
escalera II .RT.. En este caso, Picasso 
recurrió a la China de Confucio y a los sueños. La 
cabeza del filósofo aparecía en la 
región ((0,0),(1,-1)). Confucio (114) meditaba 
con sus ojos cerrados en las líneas oblicuas a 
espaldas de la mujer; reflexionaba sobre la 
existencia, sobre la vida y la muerte. Confucio
28 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3943 3943 28 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3944 3944