peldaño.: la imagen remitía a la costilla que la 
mano de Dios tomó del hombre para crear a la 
mujer. La serpiente mordía esa mano, la mano de 
la mujer, que intentaba aferrarse a la costilla para 
continuar su ascenso: interpretaciones de esta 
imagen las había de todos los colores; cabía 
incluso aquella que apuntaba a un castigo divino, 
un castigo al ser humano que pretende imitar a 
Dios. Los reflejos permitían construir relatos 
fantásticos, llenos de matices, incluso 
autobiográficos. Por ejemplo: los cuerpos (92) de 
espaldas, a los que el observador sorprendía por 
la espalda, giraban de repente sus cabezas, ciento 
ochenta grados, para enfrentarse a la amenaza a 
sus espaldas, como hace el toro del Guernica. 
Todas las enormes cabezas, humanas y animales, 
podían asociarse a este cuerpo de espaldas. Las 
cabezas y sus cuerpos, en su vista frontal, 
también se podían suponer crucificadas. 

En Madre con niño muerto en escalera II 
.RT., Picasso reinterpretaba el Génesis. El 
árbol del conocimiento del bien y del mal, el 
mismo árbol que en el Génesis da cobijo a la 
serpiente, se transformaba aquí en serpiente. El 
árbol es la serpiente, y la serpiente es el árbol: el 
cuerpo de la cobra, simbolizado en las escaleras, 
hacía de tronco; el cuello expandido de la cobra 
hacía de copa del árbol (93); los frutos del árbol 
eran la mujer .u hombre. y el niño, símbolo de 
los seres humanos; la cabeza de la cobra asomaba

entre los frutos. Picasso construyó un símbolo 
perfecto, por ser tanto yin como yang; porque la 
cobra también era símbolo del árbol de la vida, 
cuando era una cobra que protegía la vida y 
atacaba a quien la atacaba; porque era la cobra 
que protegía al faraón y a los dioses de la 
mitología egipcia. 

el Apocalipsis 

El dragón y la serpiente fundían sus cuerpos en 
un mismo dibujo: así apuntó Picasso al 
Apocalipsis, capítulo 20. «1Y vi un ángel 
descender del cielo con la llave del abismo y una 
gran cadena en su mano. 2Y prendió al dragón, 
serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo 
ató por mil años. Y le envió al abismo, y le 
encerró, y selló sobre él, porque no engañe más a 
las gentes hasta que mil años sean cumplidos, y 
después de esto es necesario que sea desatado un 
poco de tiempo» 5819. Picasso captura al diablo de 
las imágenes y lo arroja al abismo del arte, en 
explosión combinatoria, y allí lo encierra por mil 
años, en una cárcel de pintura, para que no 
engañe más a las naciones. Juan el Evangelista 
vio las almas de los degollados por el testimonio 
de Jesús y por la palabra de Dios, las almas de los 
que no adoraron a la bestia, ni a su imagen, y que 
no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus 

5819 Apocalipsis 20 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
28 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3926 3927 28 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?book_id=73&chapter=20&version=61 http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__P11G.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_apocalypsis-ioannis_lt.html#20 http://latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=1&b=27&c=20 http://www.biblos.com/text/revelation/20-1.htm