
Picasso construyó su tigre como el Bosco construyó su león y su pantera en El jardín de las delicias: Picasso debió de ver ese león y esa pantera, tuvo que verlos; tuvo que ver al hombre, y al buey, e incluso al gigantesco gorila. Picasso debió de descubrir las imágenes especulares del Bosco, incluso las gigantescas cabezas de pájaro y serpiente… e hizo suyo ese secreto a voces. EL CONEJO La cabeza (60) del conejo también se sugería con la cabeza de la serpiente. EL DRAGÓN La fascinante cabeza (61) del dragón aparecía en la región ((-1,2),(0,-1)). El dragón miraba .((-1,1),(0,1)). y respiraba .((-1,0),(0,0)). de frente por el pecho izquierdo de la mujer; miraba de frente, con ojos bien abiertos, con expresión entre la incredulidad, el asombro y la indignación; las escaleras le servían de alargado hocico; bajo sus ojos y sobre su nariz manaba la sangre. El otro pecho y sus reflejos eran ojos y fosas nasales en otro fotograma .cabeza (62).; eran ojos que miraban, tanto hacia la sangre que manaba de la muñeca de la mujer sobre cada uno de estos ojos, como hacia la sangre que manaba de la muñeca de la mujer sobre cada una de las dos fosas nasales, cada mujer con su niño muerto

a cuestas. Los ojos del dragón, sorprendidos y hasta doloridos, reflejaban la escena que tanto le impactaba, la que ocurría sobre el hocico. Y tanto le impactaba que obligado se veía a cerrar los ojos en los peldaños junto al pecho y llorar desconsoladamente .cabeza (63).. Y, entonces, los volvía a abrir para mirar de nuevo la escena. Y los volvía a cerrar en llanto. Y volvía a abrirlos, pero esta vez para mirar por el niño, por su cabeza .cabeza (64)., con ojos más pequeños, apretados como puños, tal era su enfado. Y miraba de frente al observador, como exigiéndole explicaciones, por activa o por pasiva. La cabeza del dragón se podía completar bien suponiendo que su boca (65) se cerraba bajo las fosas nasales, o bien suponiendo que la enorme boca (66) abierta del dragón era reflejo de la del tigre. Todas las combinaciones formaban parte de la increíble secuencia. Incluso era posible añadirle a esta cabeza su cuello (67), su cuerpo (68), sus patas (69) y hasta sus alas (70), según se descendía. El dragón era sincero: su voz era la voz de su conciencia. Pensamiento y palabra se unían en un simbolismo heredado de Estudio de composición para Guernica IV 5808, lo 5808 Estudio de composición para Guernica IV (sábado 1 de mayo de 1937; óleo y grafito sobre contrachapado; 53,5 cm × 64,5 cm), de Pablo Ruiz Picasso, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (DE00058), Madrid. museoreinasofia:[1 2] google:[imágenes web] #ahsLPA6 wiki