les venía encima .escena 8.. Y al despertar, la 
pesadilla se hacía realidad ante sus ojos abiertos 
.escena 9.. Y recibían la embestida .escena 
10. y la sufrían con sus ojos cerrados .escena 
8.. Los inocentes cerraban sus ojos en los 
edificios en llamas, y en los palos de la portería, y 
en el culo de las balas, y en el cuello de la mujer, 
y en las piernas del niño mayor, y en la vara, y en 
la cuerda, y en los codos de mujer, y al otro lado 
de las balas, y junto a los tejados de los 
edificios… Y los abrían en las ventanas inferiores, 
y en las llamas, y en los gemelos .también 
podían verse cerrados., y en las redes, y en los 
pequeños círculos, y en los pechos en corona, y 
en los ojos de mujer, y en las bocas de mujer, y 
en las dianas, y en la cabeza del niño… Las 
inocentes cabezas parecían de toro, de vaca, de 
ternero. Las balas sugerían cuernos abatidos, 
caídos, símbolo de paz, de renuncia a la violencia. 
Los pies de la mujer que despuntaban de las 
porterías intermedias, sugerían pequeños cuernos 
cuando las balas eran orejas gachas. Los dos 
pequeños círculos negros en la región 
((-1,0),(0,0)) sugerían dos pupilas. Las llamas, los 
pelos y los trazos oscuros hacían de cejas y de 
párpados superiores. Tres pares de fosas nasales, 
uno en los vientres vacíos, otro en los grandes 
círculos negros justo debajo, y otro en los de más 
abajo, definían tres cabezas de tamaño creciente, 
las dos primeras con bocas abiertas y perplejas en

dos círculos negros, la última de boca cerrada y 
seria en el palo superior de la portería inferior, e 
incluso abierta de par en par en toda la portería. 
Las cabezas de ojos cerrados tanto parecían 
dormidas como sumidas en el dolor por el ataque 
recibido, de una embestida que incluso las hacía 
llorar gigantescas lágrimas de sangre, con forma 
de civiles balas rojas o reales óvalos azules. La 
vertical de ojos cerrados sugería la secuencia del 
despertar: las cabezas, al despertar de su sueño, 
descubrían con espanto que su pesadilla de 
muerte había cobrado vida. 

Los edificios en llamas inferiores dotaban a las 
cabezas de cuerpo antropomorfo (295), al sugerir 
sus hombros, de relucientes hombreras toreras, 
con machos en las ventanas. El edificio en llamas 
sobre la cabeza, le servía de montera, encajada 
hasta las cejas. Retrato triste de un torero, 
humano y minotauro, pues el toro era su hermano, 
en la plaza del amor y de la guerra. Lucha 
territorial entre los machos. La imagen apuntaba a 
postreros autorretratos de Picasso 5761. 

5761 Autorretrato (1972), de Pablo Ruiz Picasso, Fuji Televisión 
Gallery, Tokio. 

google:[imágenes web] 

La cabeza del niño y la vara que le atravesaba 
se proyectaban en la cabeza del torero .en su 
pesadilla; en su subconsciente; en cada uno de los 
dos hemisferios de su busto., atravesada en su
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