otro par de ojos que, ahora sí, mostraban cierto 
sentimiento, de tristeza .cabeza (277).: los 
ojos, cerrados justo debajo, se sugerían con las 
dos líneas oblicuas que hacían de palos en las 
porterías. Así comenzaba una de las más 
fantásticas secuencias en esta obra de reflejos 
totales. Picasso situó estos ojos lineales y 
cerrados debajo de los ojos circulares y abiertos 
para invitar al observador a recorrer en vertical el 
espacio de imágenes, todo con el fin de que, al 
hacerlo, el observador se fuera encontrando con 
otros pares de ojos, que transformaban la 
expresión de la cabeza, e incluso al personaje: la 
Muerte se transformaba en Infierno que, a su vez, 
conducía a la Muerte que, a su vez, se 
transformaba en Inferno que, a su vez, conducía a 
la Muerte… El espacio de imágenes generado por 
los espejos era infinito. La infernal máquina 
tragavidas se ponía en marcha: abran fuego, 
señores… no va más; la banca gana. Esta 
cabeza (269) de la Muerte, envejecida, enjuta, 
con aspecto de calavera, no iba a olvidarla 
Picasso en la vida, como así parecía atestiguarlo 
alguno de sus últimos autorretratos. La sombra 
bajo las esquinas del tejado, en los laterales, 
también eran ojos dormidos de la Muerte 
.cabeza (278), de pómulos vellosos y saltones, 
en donde luego 5750 una cabeza hundiría su nariz.. 

5750 Autorretrato (1972), de Pablo Ruiz Picasso, Fuji Televisión

Gallery, Tokio. 

google:[imágenes web] 

La cabeza (278) sugería el zum de la 
cabeza (200): el óvalo azul se transformaba en 
bala roja. Cabezas, cabezas y más cabezas. La 
explosión combinatoria generaba un sinfín de 
cabezas. 

Los gigantescos y negros ojos circulares de la 
Muerte, en lo más alto, se podían asociar con 
distintas bocas. Una de ellas se sugería con las 
dos porterías superiores, que engullían a la mujer 
y al niño: los dos gigantescos colmillos 
ensangrentados les atravesaban a ambos, y 
también eran lengua bífida que se relamía. Otro 
ejemplo aparecía en la boca cuyos labios cerrados 
pintaba de sangriento carmín el lanzado 
pintalabios: la Muerte, en su faceta más femenina, 
se pintaba los labios con la sangre derramada por 
la vara que atravesaba a la mujer y al niño. El 
simbolismo era tan cruel como fantástico. En 
otras cabezas, esta sangre sugería el rímel. La 
Muerte abría su boca y devoraba a la mujer y al 
niño; y, terminado el festín, se acicalaba. Y 
también parecía gritar (279), con grito de madre y 
niño muerto. En algunos casos, hasta el Infierno 
parecía tener esa femenina boca .en orientación 
reflejada, boca (280), en ((-1,0),(0,0)); y en la 
misma orientación, boca (281), en 
((-1,-1),(0,-1)).: varones y hembras, vehículos
27 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3852 3849 3852 27 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.google.es/search?q=Autorretrato+(1972)+Picasso+Fuji+Televisi%C3%B3n+Gallery&tbm=isch http://www.google.es/search?q=Autorretrato+(1972)+Picasso+Fuji+Televisi%C3%B3n+Gallery 3852 3843 3853 3853 3853