óvalos azules, en los vientres vacíos y en los 
grandes círculos negros, intermedios e inferiores, 
respectivamente, y las bocas justo debajo; estos 
ojos de cemento también remitirían a la Muerte, 
por indicar, más que la cabeza, el cráneo del 
toro.. Sorprendente coherencia visual: el 
pequeño círculo negro, bulto bajo el pecho de la 
mujer, en la región ((-1,1),(0,1)), era pupila en la 
cabeza del Infierno; el gran círculo negro, agujero 
en la piedra de la casa, en la misma región, era 
pupila en la cabeza de la Muerte. Una vez 
detectado el cáncer no quedaba otra salida: había 
que extirpar la corona y derribar la casa real. 

Una forma sencilla de percibir la cabeza (269) 
de la Muerte era tapando con los dedos el espacio 
entre los edificios de la región ((-1,1),(0,1)) .las 
dos imágenes superiores.. Los cuatro palos de 
las porterías junto a los pies sugerían sus fosas 
nasales .los dos de arriba. y su boca cerrada 
.los dos de abajo.. Una vez se distinguía esta 
cabeza parcial de la Muerte era posible ver .con 
un poco de pericia cerebral. la cabeza entera, 
sin necesidad de tapar la imagen. Incluso era 
posible considerar los edificios laterales como 
mofletes: los mofletes ardían, dentro se cocía el 
infierno de la guerra. La Muerte masticaba y 
convertía en añicos la vida antes de engullirla. 
Aun así, el rostro de la Muerte carecía de 
expresión, sus rasgos faciales sugerían 
neutralidad. Picasso asoció a esta misma cabeza

otro par de ojos que, ahora sí, mostraban cierto 
sentimiento, de tristeza .cabeza (277).: los 
ojos, cerrados justo debajo, se sugerían con las 
dos líneas oblicuas que hacían de palos en las 
porterías. Así comenzaba una de las más 
fantásticas secuencias en esta obra de reflejos 
totales. Picasso situó estos ojos lineales y 
cerrados debajo de los ojos circulares y abiertos 
para invitar al observador a recorrer en vertical el 
espacio de imágenes, todo con el fin de que, al 
hacerlo, el observador se fuera encontrando con 
otros pares de ojos, que transformaban la 
expresión de la cabeza, e incluso al personaje: la 
Muerte se transformaba en Infierno que, a su vez, 
conducía a la Muerte que, a su vez, se 
transformaba en Inferno que, a su vez, conducía a 
la Muerte… El espacio de imágenes generado por 
los espejos era infinito. La infernal máquina 
tragavidas se ponía en marcha: abran fuego, 
señores… no va más; la banca gana. Esta 
cabeza (269) de la Muerte, envejecida, enjuta, 
con aspecto de calavera, no iba a olvidarla 
Picasso en la vida, como así parecía atestiguarlo 
alguno de sus últimos autorretratos. La sombra 
bajo las esquinas del tejado, en los laterales, 
también eran ojos dormidos de la Muerte 
.cabeza (278), de pómulos vellosos y saltones, 
en donde luego 5750 una cabeza hundiría su nariz.. 

5750 Autorretrato (1972), de Pablo Ruiz Picasso, Fuji Televisión
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