las abrían .sorprendidas, asustadas, tristes, 
conmovidas, llorosas…. al contemplar la escena. 
La explosión combinatoria invitaba al observador 
a construir todo tipo de secuencias. Sirva como 
ejemplo la cabeza que, con su boca cerrada y 
seria, miraba al niño atravesado por la lanza: la 
trágica imagen le obligaba a cerrar los ojos; su 
boca aún permanecía cerrada, pues trataba de 
contenerse; y volvía a mirar al niño, brevemente; 
y volvía a cerrar los ojos, aún con la boca cerrada, 
a punto de explotar; y entonces, con los ojos aún 
cerrados, mientras pensaba en la escena que 
acababa de contemplar, explotaba a llorar; y abría 
sus ojos para mirar al niño sin poder dar crédito a 
sus ojos; y volvía a cerrarlos y a sumirse en el 
llanto. 

Y no eran estos todos los fotogramas de la 
secuencia principal, ni la única interpretación. La 
secuencia también sugería otros asuntos. Por 
ejemplo: los más fuertes, los más violentos, los 
estratos sociales más altos, el poder político, 
económico y militar, el infierno de hombre, el 
hombre animal situado más arriba en el dibujo, 
todos ellos sometían con su fuerza y devoraban 
sin piedad a los más débiles, a las clases medias y 
bajas de la sociedad, a los pacíficos e inocentes 
animales sugeridos en la parte inferior del dibujo, 
incapaces de hacer frente a los ataques que, como 
bombas, les lanzaban desde arriba. Y otro 
ejemplo: arriba se sugería la bravura, la valentía,

la reacción, el hombre o animal que atacaba con 
fiereza tras ser atacado; abajo se sugería la 
mansedumbre, el miedo, la falta de reacción, el 
acongojarse y llorar. Y otro ejemplo: el hombre 
superior sería símbolo de un torero; el animal 
inferior lo sería del toro, más bien manso; y al 
revés, arriba el toro bravo, abajo el torero cobarde. 
Y otro ejemplo: las cabezas de aspecto humano, 
en la parte superior, y las cabezas de inocente 
aspecto animal, en la parte inferior, también 
sugerían la relación entre el hombre y los 
animales que le sirven de alimento. Y otro 
ejemplo: unas cabezas tenían rasgos masculinos; 
otras, debajo de estas, parecían femeninas; la 
explosión de ira sugería la pasión sexual; el 
macho se lanzaba a montar a la hembra que le 
entraba por los ojos y se le ponía a tiro. Y otro 
ejemplo: el macho, arriba, atacaba a la hembra y a 
su cría, abajo, que fundían en una sus cabezas 
.menor la de la cría.. Inaudita complejidad la 
de esta obra. 

Las gigantescas cabezas en la parte superior 
también podían interpretarse como cabezas del 
Infierno. La cabeza (269) de la Muerte se 
fusionaría con ellas, una vez más. Los grandes 
círculos negros superiores, ojos de perfil en la 
cabeza (132) de la Muerte, eran ahora ojos de 
frente en la cabeza (270) de la Muerte, su anciana 
boca cerrada justo debajo, en los palos de la 
portería. Las porterías intermedias, en la región
27 -2 -1 -1 +1 +1 +2 27 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3849 3811 3849