
a estos últimos, es decir, aquellos que, sin intención de dar nada a cambio, se apropiaran a su manera de todo tipo de bienes y servicios: el dolor que infringirían a la sociedad equivaldría al bienestar del que se apropiasen. Y lo curioso era que, en términos globales, la balanza siempre permanecía en perfecto equilibrio; porque si la balanza se desequilibraba hacia el platillo del sufrimiento por el sufrir de un grupo de individuos, inmediatamente se compensaba el desequilibrio con el grupo de individuos que de ellos se beneficiaban, que desequilibrarían la balanza hacia el platillo del bienestar. Y si cierto es que una sola persona puede hacer mucho bien al mundo, no hay que olvidar que muchos son los que le han precedido y contribuido a que esa persona pudiera hacer tanto bien al mundo. Y si cierto es que una sola persona puede hacer mucho mal al mundo, no hay que olvidar que muchos son los que le han precedido y contribuido a que esa persona pudiera hacer tanto mal al mundo. Extraña balanza la de la existencia humana. Extrañas preguntas. ¿En cuánto beneficiaban los políticos al mundo? ¿En cuánto se beneficiaban de él? ¿A quiénes beneficiaban lo políticos del mundo? ¿Quiénes les sufrían? ¿En qué platillo depositaba sus monedas la banca? ¿En cuál disponía la religión su cepillo? ¿Qué papel pintaba la prensa en todo esto? Cada cual había de encontrar las respuestas a estas preguntas y

actuar en consecuencia sin olvidar que, en todos los casos, la balanza siempre permanecía en perfecto equilibrio. Quien de su riqueza da a los pobres no solo genera riqueza material, sino incluso riqueza espiritual, verdadera riqueza, pues el amor es fuente que mana para vida eterna: así funcionan las oficinas de cambio de divisas del cielo. Quien roba genera pobreza material y espiritual. Continué analizando Madre con niño muerto IV. Me fijé en el sorprendente caracol transformado en edificio y portería. La presión y las llamas sugerían su muerte agónica en la olla. La vara rota era palillo que extraía de la concha su cuerpo cocinado. La Muerte y el Infierno se alimentan de la vida, del contenido de la vida 5656. Tras comerse al caracol, la boca del comensal absorbe con gusto la salsa y el jugo que aún queda dentro de la concha. Una nueva cabeza, una cabeza en secuencia, sugería ese preciso gesto, de nariz azul, ojo izquierdo en vientre vacío, ojo derecho en el pecho .cabeza (98), que miraba hacia abajo, hacia la concha. y en el pequeño círculo negro .cabeza (99), que levantaba su mirada hacia el cuerpo del caracol.; la boca estiraba sus labios en la pierna de la mujer y sorbía por el agujero de la concha. El gesto remitía a la gigantesca cabeza (124) del 5656 elmundo