
.iluminada por Ra., del crecimiento hacia la madurez y del declive hacia la muerte. Los egipcios acertaron al incluir una balanza en su iconografía del Juicio Final. De hecho, la balanza es un buen símbolo de la existencia humana, tan bueno como extraño, pues tiende a un perfecto y curioso equilibrio; porque, en la extraña balanza de la existencia humana, cada individuo contribuye a ambos platillos, aunque en distinta medida: en el platillo del sufrimiento, el individuo vuelca su propio sufrimiento, el de un ser explotado, al que la sociedad exprime para extraerle un bien o servicio; mientras que en el platillo del bienestar, el individuo vuelca su bienestar, el bienestar de un ser beneficiario .o explotador. de los bienes y servicios que le ofrece el conjunto de seres explotados. Un individuo que fuese explotado en mayor medida que bienes y servicios recibiese a cambio, sufriría más que bienestar recibiría, y desequilibraría la balanza hacia el lado del sufrimiento. Por el contrario, un individuo que, sin apenas sufrir, recibiera de la sociedad todo tipo de bienes y servicios, desequilibraría la balanza hacia el lado del bienestar. Entre todos estos individuos estarían también aquellos que, sin reclamar nada a cambio, proveyeran a la sociedad con bienes y servicios de valor: el bienestar generado sería equivalente a su propio sacrificio. Y también entre todos estos individuos estarían los opuestos

a estos últimos, es decir, aquellos que, sin intención de dar nada a cambio, se apropiaran a su manera de todo tipo de bienes y servicios: el dolor que infringirían a la sociedad equivaldría al bienestar del que se apropiasen. Y lo curioso era que, en términos globales, la balanza siempre permanecía en perfecto equilibrio; porque si la balanza se desequilibraba hacia el platillo del sufrimiento por el sufrir de un grupo de individuos, inmediatamente se compensaba el desequilibrio con el grupo de individuos que de ellos se beneficiaban, que desequilibrarían la balanza hacia el platillo del bienestar. Y si cierto es que una sola persona puede hacer mucho bien al mundo, no hay que olvidar que muchos son los que le han precedido y contribuido a que esa persona pudiera hacer tanto bien al mundo. Y si cierto es que una sola persona puede hacer mucho mal al mundo, no hay que olvidar que muchos son los que le han precedido y contribuido a que esa persona pudiera hacer tanto mal al mundo. Extraña balanza la de la existencia humana. Extrañas preguntas. ¿En cuánto beneficiaban los políticos al mundo? ¿En cuánto se beneficiaban de él? ¿A quiénes beneficiaban lo políticos del mundo? ¿Quiénes les sufrían? ¿En qué platillo depositaba sus monedas la banca? ¿En cuál disponía la religión su cepillo? ¿Qué papel pintaba la prensa en todo esto? Cada cual había de encontrar las respuestas a estas preguntas y