
Muerte» 5648. La puerta me recordó el mito de la resurrección de Ra, narrada en el Libro de las Puertas 5649, libro que ilustra las tumbas de algunos de los faraones de las dinastías XVIII, XIX y XX. 5648 Apocalipsis 1, 17-18 vatican:[español latín] latinvulgate biblos:[17 18] 5649 egiptologia wiki El Libro de las Puertas narra el viaje del faraón .el dios Ra, el dios Sol. a través del más allá .la noche., desde su muerte .el ocaso del Sol en el Oeste. hasta su resurrección .el nacimiento del Sol en el Este.. El mito de la resurrección de Ra está plagado de símbolos, de personajes fantásticos, de irrealidad. Sin embargo, al reinterpretarlo desde la perspectiva del Guernica, el mito se volvía tan real como la vida misma. Libre de la sobrenaturalidad que le vestía, el mito mostraba su bella desnudez, su sensualidad, cual amante que se entrega. Desde esta perspectiva, parecía como si los egipcios hubieran construido el mito a partir de un hecho cierto, el del ciclo natural de la vida. Y no sólo lo parecía porque relacionaran el mito con realidades astronómicas, como la salida del Sol y su ocaso, sino porque, sobre todo, daba la impresión de que, más consciente que inconscientemente, estaban equiparando el momento en el que el faraón moría .el momento

en el que Ra, el Sol, se ponía., con el momento de la fecundación, es decir, con el momento en el que el sexo masculino penetraba el sexo femenino y lo fecundaba. En este contexto, el tránsito nocturno describiría el embarazo, y la resurrección simbolizaría el nacimiento. Nada más natural, ni más apegado a lo real. Y tendría sentido que así fuese porque, según los antiguos egipcios, y según cualquier persona de nuestra era, la vida nace de la muerte, de la no vida, pues no existe como tal antes de la fecundación. Identificar el estado de la muerte, que es el de la materia inerte, con el estado desde el que se inicia la vida, permitía construir un mito tan real y rico en matices como lo es un embarazo. Quizá Picasso también lo entendiera así. En cualquier caso, la idea se adaptaba como anillo al dedo a la faraónica tumba simbolizada por el Guernica. La puerta del Guernica sugería las puertas del Libro de las Puertas, y, en especial, la última, una puerta que, en este contexto, se identificaría con el sexo femenino del que nace la vida. Sin embargo, Picasso parecía darle un giro de ciento ochenta grados a esta historia con el fin de ahondar en la tragedia: de la puerta no nacía la vida, ni la resurrección, sino la muerte; el ser nacía muerto, o moría al nacer; el faraón moría decapitado; la pena que Ra imponía a sus enemigos terminaba recayendo sobre él.