
madre naturaleza. Picasso no distorsionó el dibujo del koala; pintó un koala real, un koala que si no era fácil de distinguir en el denso bosque de imágenes de esta obra salvaje .por selvática. era porque el cerebro se resistía a construir imágenes conexas con imágenes pertenecientes a otras formas ya reconocidas. Toda una lección de visión cerebral. Seguí analizando Madre con niño muerto IV. El carrusel de animales no parecía tener fin. Ahora veía una gigantesca cabeza (95) de pez o cetáceo, a imagen de aquel (1) en Madre con niño muerto I. Aquí, el animal parecía pescado azul o ballena azul, pues este era su color .allí sería pescado blanco.: su puntual ojo izquierdo aparecía sobre la barbilla de la mujer; su boca se abría en la cabeza de la mujer. Al igual que Madre con niño muerto I, el animal surgía de la derecha, ahora de entre los edificios. Y su ojo también era ojo (96) en la dirección contraria, con la boca abierta ahora en el tejado. El pez grande se come al pez pequeño. Y también vi un caracol (97) .cara-gol, cara-al-gol, cara-al-sol., por cuadriplicado .cuatro pares de ojos., encaramados todos al edificio. De hecho, el caracol era el edificio: las llamas sugerían sus cuernos al sol; la ventana, su boca; el edificio, su cuerpo; la portería .que también parecía serlo del edificio. era su caparazón, donde se escondía y vivía el caracol, y el portero; y en

todos ellos se clavaba la lanza. La mujer y el niño estaban atrapados en la concha. El caracol huía asustado, tanto que se hacía de vientre, se cagaba de miedo .gran círculo negro.. Sin embargo, cuestión de perspectiva, en Madre con niño muerto IV .a las 9., el mismo caracol sonreía: su boca y los cuatro pares de ojos, las cinco llamas, irradiaban felicidad. El cuádruple caracol parecía así erigirse en símbolo de los cuatro jinetes del Apocalipsis, por aquello de martirizar lentamente a sus víctimas antes de darles muerte. El rastro que dejaba el cuádruple caracol era el rastro infernal y de muerte que dejaban a su paso los cuatro jinetes del Apocalipsis. Caracoles, y no caballos: he ahí el vehículo del tiempo en la agonía. Imposible no pensar en El carro de heno 5643. Busqué la reproducción de esta obra de del Bosco entre los papeles amontonados en el suelo. Abrí uno de los folios doblados en tríptico; pero no era El carro de heno, sino el de La adoración de los Magos, por lo que lo volvía a dejar en el suelo. Abrí otro: tampoco era El carro de heno, sino El jardín de las delicias. Ya iba a dejar este folio en el suelo cuando, al mirar la imagen del panel central, caí en la cuenta de que 5643 El carro de heno (hacia 1516; óleo sobre tabla; 147 cm × 212 cm), de Hieronymus Bosch, Museo Nacional del Prado (P02052), Madrid. museodelprado:[obra El Bosco enciclopedia] wiki:[obra El Bosco] #ahsBOSCOcarro