
bala y de la lanza, abrasados por el calor de las llamas .cabeza (58).. La mirada del observador daba vida a toda esta compleja y fantástica secuencia. A todos estos fotogramas .e incluso en este punto. podían añadirse los otros fotogramas asociados a la cabeza evidente de la mujer, que miraba aterrorizada en todas las direcciones, hacia atrás, hacia abajo, hacia adelante y hacia arriba. La sencillez, en Picasso, es sinónimo de complejidad, de inteligencia, de riqueza visual, de explosión combinatoria generadora de vida, de Big Bang de la pintura. Y aún vi más cabezas en Madre con niño muerto IV, como aquella (59) en la que el punto lagrimal del ojo inferior hacía de ojo derecho; y el ojo era lágrima que lloraba la muerte del niño; y una pestaña era nariz; y la de abajo era boca; y el punto final .la muerte. de la lágrima inferior era ojo izquierdo .los ojos de la mujer lloraban la muerte.; y la boca se abría (60) al añadir la siguiente pestaña; y el ojo también era boca abierta (61) que gritaba con dolor la muerte del niño, gesto que también reproducía el ojo superior, que también era boca abierta (62) al poner su ojo izquierdo en el derecho (59). En otra cabeza (63), el punto lagrimal del ojo inferior era ojo derecho; y el punto de la lágrima superior de este ojo era ojo izquierdo; y los otros dos puntos de las lágrimas eran fosas nasales; y la

curvatura del cuello era inmensa boca abierta de la que salía la gigantesca lengua roja que comulgaba con el niño, y sobre la que se clavaba la lanza rota, que también atravesaba al niño. Esta cabeza sugería asuntos antagónicos, como la censura y la comunión con el régimen .de hostias consagradas. o la alabanza al poder .lengua de supositorio.. Madre con niño muerto IV era una fuente inagotable de ojos y bocas que al combinarse creaban cabezas asombradas, temerosas, doloridas, iracundas… La enorme bala roja, presagio de dolor y de muerte, impactaba en todas ellas. También eran ojos de otras cabezas la mano alzada de la mujer, las arrugas transversales en su muñeca y codo, los puntos de las lágrimas, los ojos de la mujer, sus pestañas, sus cejas, su oreja, su cuello decapitado, el pequeño círculo negro bajo el cuello, las líneas entre el círculo y el travesaño, la diana sobre su pecho, la cabeza del niño, el vientre vacío… la lista se hacía interminable. El enorme círculo negro de la derecha y el vientre vacío sugerían bocas para estos ojos. Picasso creó secuencias fantásticas con estas cabezas. En una de ellas, el estómago ausente del niño mayor hacía de boca abierta en los distintos fotogramas de la cabeza de perfil, orientada hacia la derecha: la forma azul impactaba en la cabeza; las líneas sobre el travesaño sugerían el ojo