cabeza, de aspecto masculino, a punto estaban de 
quemársele los pelos de la barba, enrojecida ya 
por las llamas. El ingenio visual de Picasso 
carecía de límites. La cabeza (8), de aspecto 
femenino, con su ojo izquierdo en la boca de la 
mujer evidente, también soplaba en esa dirección 
.cabeza (54), con boca en la oreja., si bien, 
más que apagarlas, parecía pretender avivar las 
llamas que asaban a la mujer y al niño. También 
esta cabeza tenía su equivalente cabeza 
ensoñadora, de ojos cerrados en remarcadas 
líneas horizontales y oscuras, en los párpados 
superiores de sus ojos .cabeza (55), con boca 
cerrada en la ceja; cabeza (56), con boca abierta 
en la oreja.. En este punto, la secuencia podía 
retornar al primer fotograma, como si estas 
cabezas se despreocuparan y volvieran a su 
sueño; pero también podía extenderse con una 
nueva cabeza (57), aún más preocupada: los ojos 
de la mujer eran sus ojos; las cejas, su nariz; y la 
oreja, su boca abierta; y ahora no había boca 
cerrada. Las lágrimas sugerían el sudor de su 
frente, tanto se afanaba la cabeza en apagar las 
llamas. Picasso dispuso con toda intención los 
tres conjuntos de cabezas en la misma vertical: la 
cabeza dormida, arriba; en medio, la que 
despertaba preocupada; y abajo, la que se afanaba 
por apagar las llamas. Las cejas sugerían un 
último par de ojos, cerrados de desesperación, y 
de tanto soplar, doloridos por el impacto de la

bala y de la lanza, abrasados por el calor de las 
llamas .cabeza (58).. La mirada del 
observador daba vida a toda esta compleja y 
fantástica secuencia. 

A todos estos fotogramas .e incluso en este 
punto. podían añadirse los otros fotogramas 
asociados a la cabeza evidente de la mujer, que 
miraba aterrorizada en todas las direcciones, 
hacia atrás, hacia abajo, hacia adelante y hacia 
arriba. La sencillez, en Picasso, es sinónimo de 
complejidad, de inteligencia, de riqueza visual, de 
explosión combinatoria generadora de vida, de 
Big Bang de la pintura. 

Y aún vi más cabezas en Madre con niño 
muerto IV, como aquella (59) en la que el punto 
lagrimal del ojo inferior hacía de ojo derecho; y el 
ojo era lágrima que lloraba la muerte del niño; y 
una pestaña era nariz; y la de abajo era boca; y el 
punto final .la muerte. de la lágrima inferior 
era ojo izquierdo .los ojos de la mujer lloraban 
la muerte.; y la boca se abría (60) al añadir la 
siguiente pestaña; y el ojo también era boca 
abierta (61) que gritaba con dolor la muerte del 
niño, gesto que también reproducía el ojo 
superior, que también era boca abierta (62) al 
poner su ojo izquierdo en el derecho (59). 

En otra cabeza (63), el punto lagrimal del ojo 
inferior era ojo derecho; y el punto de la lágrima 
superior de este ojo era ojo izquierdo; y los otros 
dos puntos de las lágrimas eran fosas nasales; y la
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