más adelantada, orientada de frente, de ojo 
derecho triste y melancólico en el espacio gris 
claro entre la mesa y la cola del caballo. El 
cuarto (134) era una cabeza de perfil izquierdo, 
con rasgos de felino, sorprendente metamorfosis 
de la cabeza (133) .compartían dimensiones y 
grisáceo ojo. al girarse hacia su derecha para 
mirar la cabeza del hombre en el suelo. La cola 
del caballo era melena en otra cabeza con rasgos 
de viejo león (135), de oscuro ojo (136) izquierdo, 
abierto en curvo triángulo, en uña de águila, y 
ojos (137) cerrados en líneas. Una alargada y 
grisácea sombra curva, a imagen del oscuro ojo, 
pero tres veces mayor y orientada al revés, 
parecía sugerir su llanto, tanto como el ojo y parte 
superior de la cabeza de un sapo (138), símbolo 
del hombre como príncipe encantado al que la 
mujer (1) besaba. Las cabezas (134 y 135) tenían 
por bocas el oscuro orificio del cuello decapitado; 
pero también portaban la cabeza del hombre por 
su cuello, entre sus desdentadas fauces (139 y 
140). Y al tomar por boca la sombra bajo el 
cuello, la cabeza (135) adquiría rasgos más 
humanos .cabeza (141).. «Lo que me interesa 
es el movimiento de la pintura, el esfuerzo 
dramático de una visión a otra», dijo Picasso en 
una ocasión. Hasta la cabeza de la mujer (1) 
tendida a los pies del Guernica y la cabeza (130) 
parecían combinarse en una secuencia infinita de 
dos fotogramas: en un primer fotograma, la mujer

miraba compasiva hacia abajo, hacia su amado, 
hacia el hombre descuartizado en el suelo; y en 
un segundo se alzaba para mirar amenazante 
hacia el toro e incluso proferir algún improperio, 
combinando su boca con su pensamiento. Todo 
trazo en el Guernica tenía su razón de ser. Todo 
trazo en el Legado Picasso de 1981 tenía su razón 
de ser. Entre la cabeza del león (135) y la cabeza 
de la mujer (1) tendida en el suelo del Guernica 
se acurrucaba un ave (142), como dormida, 
orientada de perfil izquierdo hacia la cabeza del 
hombre en el suelo, la negra punta de su pico en 
el ojo izquierdo del león (135), sobre su buche, la 
parte más adelantada de su vientre situada en el 
decapitado cuello del hombre. La mujer (1) 
descansaba su barbilla .y mejilla derecha. en 
la espalda del ave (142), viva almohada de 
plumas. Y el ave (142) se acurrucaba contra la 
mejilla izquierda del león (135). Y al alzar la 
mirada parecía que la cabeza de la mujer (1), la 
del ave y la del león se alzaban en la del caballo, 
ave y toro evidentes. Y el ave evidente lloraba la 
muerte de su cría (142), falsa cría de cuco .de 
ahí la diferencia de tamaños., lo que a su vez 
apuntaba a que la madre real del cuco era el 
ave (39) .con ojo izquierdo en la lámpara y pico 
en la mesa., tan poco evidente a primera vista 
como su cría. La imagen sugería interpretaciones 
políticas, e incluso familiares, de hijos ilegítimos, 
o mochuelos no deseados.
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