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de los labios que se contraían y adelantaban hasta formar un pequeño círculo .el del cuello decapitado. para imprimir su beso y sorber la vida: por la misma razón podía suponerse que la misma boca era hacha que cortaba y besaba también el brazo derecho del hombre, tendido con la espada rota en su mano. Este gesto de la boca aparecía en Madre con niño muerto IV, en la oreja de la mujer, cuando se interpretaba como boca (47) de la cabeza (8), boca que allí soplaba y que aquí más bien sorbía. La gigantesca cabeza (124), en el Guernica, también sonreía con infernal malicia, antes y después de su beso; porque también tenía por boca (126) la lanza rota en jota, que tocaba el suelo: la boca que sorbía también silbaba. El traidor se ocultaba y saboreaba su traición. El movimiento en la pintura, el dinamismo de la composición era aún más complejo: al desplazar la mirada desde la boca que sonreía a la boca que besaba .cada cual asociada a una pata trasera del caballo. se estaba, a su vez, decapitando al hombre en el suelo, pues se golpeaba el cuello del hombre con el hacha simbolizada en el casco de la pata izquierda del caballo, que así marcaba el paso de la jota, convertida aquí en música de ejecución. La coqueta mujer tendida a lo largo del Guernica, la mujer en estrecha metamorfosis con el equino,

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le marcaba al hombre en el suelo el último paso de un tango, por una cabeza 5573: «no olvidés, hermano: vos sabés, no hay que jugar». La flecha invitaba a realizar el desplazamiento visual desde la irónica sonrisa al beso mortal. El movimiento hacia atrás de la pata del caballo atenazaba, seccionaba y separaba la cabeza de su cuerpo, tanto como separaba el brazo en el movimiento hacia delante. «Lo que me interesa es el movimiento de la pintura, el esfuerzo dramático de una visión a otra» 5574, dijo Picasso en una ocasión, hacia 1946; y aunque fue un comentario general, y no parecía referirse a ninguna obra en concreto, no cabe duda de que el Guernica, pintado en 1937, era un claro ejemplo, tanto como lo eran tantas otras obras del Legado Picasso de 1981, realizadas todas en 1937. Al viajar con la mirada entre los ojos o las bocas de la gigantesca cabeza (124) en secuencia, el personaje cobraba vida, la que le absorbía al hombre: así recaudaba la Muerte la paga por el pecado, el impuesto de la vida. La sombra en la boca de la cabeza (125) también sugería una boca (127) que unas veces parecía enfadada y otras seria: efecto Da Vinci. «Bien de monas que hay en el Legado Picasso de 1981», que dirá alguno. He ahí la mona Arquía (2), en Madre con 5573 wiki 5574 google

26 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3701 1947 3700 3701 26 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://es.wikipedia.org/wiki/Por_una_cabeza http://www.google.es/search?q=Picasso+%22movimiento+de+la+pintura%22+%22esfuerzo+dram%C3%A1tico+de+una+visi%C3%B3n+a+otra%22 3700 3700 3702 3659