ocasión eran un humano y un cerdo quienes 
remitían por sí mismos y con sus cuernos al 
infierno de El jardín de las delicias. 

Todas las esqueléticas cabezas en Madre con 
niño muerto en escalera I .a las 12., cabezas 
que dormitaban en su reflexión, en sus sueños y 
pesadillas, sugerían la figura de la Muerte tanto 
como el cuerpo (63) sugería la del Infierno, pues 
esta misma identificación podía hacerse en la 
obra sin rotar. El cuerpo (63) le ponía algo de 
carne al cráneo; e incluso le ponía ojos, nariz, 
bigote, boca y hasta lengua a algunas de estas 
caras esqueléticas de la Muerte en la escalera. El 
resultado era realmente deforme. Así son la 
Muerte y el Infierno: uña .por hueso. y carne. 

El cuerpo (63) parecía esnifar de la raya de uno 
de los ojos de la Muerte, imitando en esto a una 
de las imágenes (55) en la obra sin rotar; e 
incluso se chutaba un beso de la Muerte en las 
venas de los pies. A su vez, la gigantesca 
cabeza (77) .símbolo ahora de la Muerte. 
esnifaba sin inmutarse las malolientes y sufridas 
fragancias que emergían del ano-di-no ano del 
cuerpo (63) .símbolo ahora del Infierno. que 
le descargaba sus entrañas en la nariz, oído de la 
femenina cabeza (78), cabeza esta que parecía 
deleitarse con el sedante y atronador sonido 
mientras presumía de escatológico peinado, en 
permanente sufrimiento, moldeado a base de laca

Gaste. Imagen real de un tríptico anuncio: «Gaste 
laca Gaste». 

Pero Picasso fue mucho más allá, pues 
convirtió las dos orientaciones de la obra en dos 
fotogramas de una misma secuencia. Para 
apreciar este efecto, primero había que descubrir 
una nueva cabeza (80) en la parte inferior: la 
cabeza del niño y el pecho derecho de la mujer 
sugerían los dos globos oculares abiertos; el brazo 
derecho de la mujer daba forma a la nariz; y el 
peldaño inferior sugería la boca. Las 
sanguinolentas sombras horizontales junto al ano 
desgarrado del cuerpo (63) sugerían ojos 
apretadamente cerrados (81). Y es que el 
abombado cuerpo (63) le oprimía la cabeza cual 
pesada corona. Tanto le oprimía que incluso 
parecía estallarle los globos oculares. Las 
sanguinolentas sombras verticales, en el brazo 
izquierdo de la mujer y del niño, sugerían un 
tercer par de ojos (82), que se abrían ciegos por 
esta razón. El brazo derecho y la pierna derecha 
de la mujer sugerían brazos orientándose a tientas. 
Los ojos ciegos miraban hacia el niño muerto 
delante de sus narices, pero no lograban verle. 
Los dos pechos de la mujer sugerían un cuarto par 
de ojos (83). Y el pecho izquierdo de la mujer y 
la cabeza del niño, un quinto (84). Hasta la boca 
de la mujer y su pecho derecho sugerían un nuevo 
par de ojos (85). La explosión combinatoria 
potenciaba el asunto de la bomba y su explosión.
26 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3631 3631 3631 3624 3644 3631 3645 26 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3648 3631 3648 3631 3648 3648 3648 3648