posibles narices de las cabezas (67), característica 
que heredaban de la cabeza (68) .rotación de la 
cabeza (23). que tenía por nariz el pezón 
izquierdo de la mujer. En el primer fotograma 
.cabeza (68)., la pequeña serpiente mordía sin 
ver lo que mordía .ojos que no ven, corazón que 
no siente.. En el segundo conjunto de 
fotogramas .con ojos en las uñas., la pequeña 
serpiente avanzaba en su ataque, y al mismo 
tiempo se apenaba, o asombraba, al ver lo que 
había mordido .con sombras allí donde el 
animal se asombra.. Ese poco de pena o 
asombro no le impedía volver al fotograma 
anterior y seguir mordiendo. El observador, con 
su mirada, se convertía en director de esta 
película, de una extraña película, pues su guión 
ya estaba escrito, por estar pintado. 

La serpiente no solo mordía la carne: también 
bebía la sangre, sangre de España, de una España 
que se desangraba por Cataluña. El gesto remitía 
a una extraña eucaristía sobre altares geopolíticos 
y óleos .por tintes. económicos. De ahí el 
austero dibujo, por ser dibujo económico de una 
España desangrada por la mano negra de la 
política, guante blanco de la serpiente financiera, 
de ese parásito intestinal que vive de desangrar al 
pueblo: la sangre y el cuerpo del pueblo 
constituyen su alimento; y el pueblo carga con 
ella. La serpiente .como el brazo. salía de 
centro Europa, del abombado cuerpo en suizo, de

entre los alpinos pechos. El humano hot dog se 
servía bien caliente, en pan de bombón .de gran 
bomba., con sangre por tomate: la uñas de la 
izquierda, las más cercanas al cuello de la mujer, 
eran ojos de la serpiente (69) .o sapo. que al 
girarse .en las otras uñas. se transformaba en 
perro (70) salchicha; por ahí se le salían las 
chichas al abombado cuerpo. 

La boca de la serpiente (69) que bebía la sangre 
de la mujer tenía su maxilar superior en el 
hombro derecho .aquí a la izquierda. del niño 
evidente, es decir, en la línea cóncava bajo las 
uñas, en el pecho y hombro izquierdo del otro 
niño (1). La teta derecha de la mujer le servía de 
maxilar inferior y de buche cuando la cabeza se 
orientaba hacia la mujer. La serpiente no solo 
mamaba de la teta, por servirle de buche, sino 
incluso de la yugular, abierta en canal. El chorro 
de sangre sugería una lengua (71) protráctil, 
desplegada en sentido contrario, como de 
camaleón cazando a su presa. 

La boca del animal se abría para beber la 
sangre que manaba a borbotones de la yugular de 
la mujer. El cuerpo del animal tanto parecía de 
serpiente .en el brazo de la mujer. como 
antropomorfo .al añadir las extremidades del 
niño.. Y también tenía aspecto de sapo o 
camaleón, reforzado por la lengua protráctil. 
Como sapo que reposaba entre los pechos de la 
mujer, remitía al sapo que reposaba entre los
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