
IMAGEN Y PALABRA El lenguaje pictórico de Picasso es también lenguaje escrito; es literatura; es incluso poesía. Con Picasso se cumple aquello de «una imagen vale más que mil palabras», refrán cierto solo cuando se entiende la imagen, que no es lo habitual. Por eso es necesario que alguien explique la imagen con palabras, y desvele las formas, y sugiera interpretaciones que aviven el espíritu y el intelecto, y muevan a profundizar en el significado; porque no basta con abrir los ojos y ver el mundo para entenderlo: hace falta ir al colegio, a las escuelas de oficios, a las universidades; hace falta que alguien descubra el mundo y lo explique a quien no lo entiende. Pero no es misión del artista creador explicar su obra, siempre que se exprese en un lenguaje inteligible, como así ocurre con Picasso, que no con otros. De hecho, el artista con talento, el artista pionero, que investiga, descubre y desarrolla nuevas formas de expresión, nunca explica sus obras, pues sabe que se expresa en un lenguaje inteligible, por más novedoso que este sea, y que su mensaje se revelará a su debido tiempo. El peldaño que hacía de ojo en la cabeza (36) de la Muerte parecía introducirse en la mano derecha de la mujer, mano que era tanto símbolo de las pestañas como de un cuerpo (53) con los brazos en alto. La mano parecía incluso simbolizar una cabeza (54) que tenía por ojos las

dos únicas uñas que le pintó Picasso: los labios se sugerían con los dos dedos bajo el peldaño. El peldaño se clavaba en el vientre .o, para este relato, en la vagina. de la figura humana que representaba la mano. Y al clavarse le deformaba los glúteos, estirándolos tanto hacia atrás como largo era el peldaño de la escalera o el brazo de la mujer .a imitación de su cuerpo., lo que ahondaba en el dolor de la mujer y justificaba la expresividad de su rostro, al cual parecía golpear el brazo al expandirse. Cuando la figura se suponía orientada hacia la mujer, el brazo sugería su vientre embarazado; y, en sentido contrario, sugería su culo, bajo el cual aparecía el cuerpo de la mujer. Cuando la mano era cabeza, el peldaño la traspasaba por su boca en otra vista .cabeza (55), con el peldaño ahora entre los labios.. Parecía una escena de tortura, de castigo, como si el peldaño fuera un símbolo de dolor que castigara el placer sexual o incluso la gula. En lo tocante a la gula, la mano y el brazo derecho de la mujer sugerían la cabeza (55) y el alargado cuerpo de un alegre animalillo, infatigable devorador de escalones .como los gusanos lo son de las hojas. que eran ojos. El cuerpo de este animal sugería un sistema digestivo repleto de alimento, como el del reptil que devoraba a la mujer y al niño. El resto del cuerpo de la mujer, que parecía colgar o surgir de la parte posterior del brazo, sugería, bien el caparazón de este