
la boca, lineal y cerrada. Y en el siguiente, en la barbilla, apoyaba su pie derecho la mujer. Y en el siguiente, en el hombro, apoyaba su rodilla izquierda. La cabeza parecía dormida, sumida en el sueño eterno de la muerte. La mujer y el niño se subían a los hombros de la Muerte igual que la pequeña serpiente (23) se subía a los hombros de su progenitor. En este sentido, la escena podría simbolizar al hijo que se rebela contra el padre, de considerar la vida como hija de la muerte, que del polvo nació Adán: «Polvo eres y en polvo te convertirás» 5483. Los peldaños que hacían de ojo, nariz, boca y barbilla en la cabeza (36) también lo eran de esa misma cabeza, pero orientada de frente (37). El ojo parecía ahora dolerse de la mano que en él metía la mujer. La esquelética cabeza (36), de rasgos humanos, y la cabeza (37), de rasgos como de toro, ambas cabezas esqueléticas, ambas símbolo de la Muerte, se fundían en una misma escalera para sugerir una imagen singular, presente en otras obras del Legado Picasso de 1981, y en otras muchas de Picasso: la cabeza de un minotauro. Las dos dimensiones del ser humano, su dimensión humana y su dimensión animal, ortogonales entre sí, se proyectaban en la escalera, en dos vistas de una misma cabeza, una frontal, la otra de perfil. La vista de perfil, de rasgos humanos, y la vista 5483 Génesis 3, 19 vatican:[español latín] latinvulgate biblos

frontal, de aspecto animal, se erigían en las dos vistas, dimensiones o ejes de coordenadas del espíritu humano .verdadero esqueleto del cuerpo, pues sin él desfallece; más bien exoesqueleto en la mujer subida a la escalera, a decir de sus formas.. Las cabezas (36 y 37) sufrían estoicamente la agresión a la vista, como sumidas en su sueño. Y no se apreciaba reacción violenta, pues ni tan siquiera había reacción, solo muestras de dolor contenido, y quizá resignación, si bien la imagen también sugería que la cabezas (36 y 37), desde su sueño, abrían su boca para unirse a la mujer en su desgarrado grito .cabeza (38 y 39)., como si la mujer fuese su lengua, o su grito, o la lengua en la que profería su grito, una lengua que hablaba de sufrimiento, como si el infierno fuese la lengua de la muerte. La mujer apoyaba su pie derecho en el maxilar inferior de estas cabezas. Toda la cabeza (36) se giraba ligeramente hacia su izquierda al descender un peldaño .cabeza (40).. Complementaban esta vista otra estrictamente de perfil (41) y otra estrictamente frontal (42), también con boca abierta .cabezas (43, 44 y 45, respectivamente).. El ojo izquierdo de la triste cabeza (36) se desplazaba hacia su izquierda en la cabeza (40), a la sombría y sangrienta coronilla del niño, incrementando su mortal .por inexpresiva. tristeza; e incluso parecía llorar una mezcla de