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del fallecido con el fin de someterlo juicio, al juicio final. Si el fallecido resultaba declarado culpable, si su corazón pesaba más que la pluma de la diosa Maat, símbolo de la verdad y de la justicia, entonces Ammit devoraba el corazón del fallecido. La mujer .u hombre, por su aspecto andrógino. encajaba en esta historia, pero de una forma extraña, pues parecía ocupar el lugar de la persona condenada, a quien Ammit devoraba el corazón al devorarle al hijo, al hijo de su corazón. ¿Tenía sentido? Quizá sí. El niño podría ser incluso símbolo de Alfonso XIII. La mano izquierda del personaje adulto, mano de central protagonismo, su aspecto de mujer (25) en parto, y el niño fundido con esta mano, se proyectaban en el Guernica, en el niño y en la mujer (11) en parto sugerida por la joven mano derecha de la mujer a la izquierda del Guernica. Todo Madre con niño muerto en escalera I sugería una enorme cabeza (33) adormilada .una de las cabezas (12) en secuencia.: la cabeza del niño y el pecho superior, y en particular las regiones más sombrías o ensangrentadas, hacían de ojos cerrados, ojos que sugerían un ficticio peldaño de sombra y sangre que atravesaba las cabezas de los niños y penetraba en el cuello de la mujer, o salía de él, como chorro de sangre; el muslo izquierdo de la mujer sugería la boca radiante de felicidad. La cabeza (33) soñaba un sueño infernal, un sueño

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que mostraba la realidad de Madre con niño muerto en escalera I, realidad que la cabeza (34) veía por sí misma al despertar y abrir sus ojos en los pechos de la mujer. La cabeza (12) .en secuencia. parecía sentirse feliz al imaginar e incluso ver el sufrimiento de la mujer con su niño. En este sentido, la cabeza sería símbolo del Infierno, de un carnal Infierno que, tras despertar, miraba a la cabeza de la Muerte .de cráneo esquelético en la escalera. e incluso la besaba en la mejilla o en alguna de sus bocas .una de ellas en el peldaño inferior, inexpresiva también en otras vistas, caso de la cabeza (35) que compartía ojos cerrados con la cabeza (33).. Infierno carnal sobre Muerte esquelética. Carne sobre hueso: eso es el ser humano. La Muerte espera en la escalera, en el camino de la vida, tan cargada de sufrimiento. Y no sirve de nada intentar escapar de la Muerte: por más peldaños que se suban, la Muerte siempre aparecerá allí, justo allí, en el tramo de escalera en el que esté el ser humano, con la Muerte besándole los talones, con la Muerte como sombra de la vida, una sombra omnipresente en todas las etapas de la edad del hombre, una sombra tan omnipresente como el sufrimiento. Y no hay escapatoria, pues no hay otro camino. El ser humano se debate entre el Infierno y la Muerte, emparedado entre ambos, en un callejón sin salida, en una escalera infinita, en mitad del vacío existencial. Ser para

26 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3613 653 3616 3606 3616 26 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3617 3606 3617 3616