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la yugular de la mujer.. Esta boca transformaba la cabeza del niño en una cabeza (21) con aspecto de anfibio, ladeada hacia su izquierda. La imagen del hombre anfibio devorando a su hijo anfibio remitía a la imagen clásica de Júpiter devorando a sus hijos. Y también vi una perra, una perra gorda .símbolo del dinero., una perra masacrada .símbolo de la economía., una perra bastarda, abandonada .por el euro., que mataba al hijo de la mujer para poder mamar a gusto de la teta izquierda, sin competencia, si no es que mamaba de su propia teta .Banco de España, primer peldaño: amarás al dios dinero sobre todas las cosas.. La cabeza de la perra (22) tenía sus ojos saltones en las dos cabezas de los niños, y su boca en el pecho izquierdo de la mujer. Y vi que el pecho izquierdo y el hombro izquierdo de la mujer sugerían los maxilares de una cabeza de serpiente (23), quizá cría del reptil, pues viajaba a sus espaldas y se alimentaba imitando a su progenitor, aprisionando con sus mandíbulas el costado derecho del niño evidente .costado izquierdo del niño (1). y de la mujer: el brazo del niño caía inerte por la comisura de los labios de esta serpiente (23), que tenía por maxilar superior y espalda la espalda de la mujer. Sus ojos no se veían, pues daban a la parte oculta de la espalda de la mujer. De hecho, también parecía tener por cuerpo el cuerpo y pierna

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izquierda de la mujer, como si la serpiente se girase sobre sí misma para dar caza al niño. Incluso la oreja de la mujer sugería el ojo (24) izquierdo de esta misma cabeza, ahora a la vista y con aspecto de tortuga. Las dos cabezas parecían dos fotogramas de una misma e intrigante secuencia: en el primer fotograma, la serpiente miraba hacia el peldaño clavado en la mano derecha de la mujer, hacia la cabeza del niño (1); en el segundo, parecía empujar a la mujer hacia arriba, contra el peldaño, para que se le clavase aún más en la mano; pero también sugería la escena opuesta, como si la serpiente, tras observar el peldaño en la mano, tirase de la mujer hacia abajo para desclavárselo. Los tres dedos de cada una de las manos y pies del niño sugerían los brazos y cabeza de un cuerpo inerte, cabeza abajo: ni siquiera el número de dedos parecía casual. La insistencia en el número tres, la paloma, el niño y su reflejo, remitían a la Santísima Trinidad. El resto de la escena remitía al Calvario, a la crucifixión de Cristo, al Descendimiento: la Virgen María se valía de la escalera para descender de la cruz a su Hijo, Jesús .Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.. La cruz podía suponerse fuera de la obra, junto a ella, con el cruce de maderos situado en la esquina superior izquierda; pero también podía suponerse que la propia escalera simbolizaba la cruz, o su parte inferior. La mano

26 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3611 3611 3611 3599 3611 26 -2 -1 -1 +1 +1 +2 3612 3599