
democracia. Y por eso deja claro que desea que su obra vuelva a España cuando a España llegue la democracia 5442. Su obra renacerá cuando a España llegue la verdadera democracia, la democracia del bien, la democracia divina; cuando la urna de la democracia muerta devuelva sus muertos votos, y también devuelvan los suyos las otras urnas, las de la democracia infernal y las de allende los mares; y luego se haga recuento; y se destruyan las urnas junto con los votos nulos y mal avenidos, arrojándolos todos a un lago de fuego y azufre, pues ya no harán falta ni urnas ni votos, por reinar la democracia del bien. Y amanecerá un nuevo cielo y una nueva tierra, que será una, y no muchas, pues ya no habrá allende los mares. Al dar el poder al pueblo y no a la verdad 5443, la democracia se llena de sangre inocente. No en vano, en esa palangana de oro se lavó las manos Poncio Pilato, para dar ejemplo 5444: «¡Traed la democracia 5445!», gritó Poncio Pilato, y le trajeron su palangana. Por eso, el Gobierno, cuando quiere matar al Cristo, 5442 Lucas 12, 50 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 5443 Juan 18, 37-38 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 5444 Mateo 27, 1-50 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Marcos 15, 1-37 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Lucas 23, 1-46 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Juan 18, 29-40 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Juan 19, 1-30 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 5445 Mateo 27, 25 vatican:[español latín] latinvulgate biblos

siempre pregunta al pueblo, a ese pueblo que a la pregunta «¿A quién queréis?» responderá «¡A Barrabás!», para mayor gloria de sus satánicos gobernantes. Esos que, deseando alcanzar una gloria que no les pertenece, mienten, roban y hasta matan, son anticristos, pues hacen todo lo contrario de lo que hizo Cristo, que dijo la Verdad y lo dio todo, incluso la vida, para dar gloriosa vida eterna a toda carne 5446. 5446 Juan 8 vatican:[español latín] latinvulgate biblos canarias7 elpais El Guernica, arte en crucifixión, arte redentor del arte, fue Cristo del arte en su primera venida. Y también lo era ahora, en su segunda venida: Cristo llegaba para destruir al anticristo, el del arte moderno, el del arte que reniega del arte antiguo, que desprecia la fe de la ética y la estética. El Cristo del arte, en su segunda venida, destruía al anticristo desde dentro, desde sus entrañas, las del MNCARS: siete cabezas y diez cuernos tiene la bestia, como siete directores y diez ministros de Cultura había tenido el museo desde el día de su constitución. El Guernica se vistió de anticristo con el fin de atraer sobre sí el mal del mundo de las artes, de las malas artes del arte moderno, que eligieron al Guernica como amo y señor, y entraron como alimañas en la oscuridad de su cueva, como fieles hijos de Satanás. La luz del Guernica vino al