.Entendido .contesté tras localizar el 
pulsador. 

.Y ahora trate de descansar .sugirió 
amablemente el doctor. 

Y los dos salieron de la habitación. 

Y entonces entró un cura. 

.Si lo de esa chica no ha sido un milagro, que 
baje Dios y lo vea .afirmó con muy buen 
ánimo.. «Quomodo potest homo nasci cum 
senex sit? Numquid potest in ventrem matris suae 
iterato introire et renasci?» .dijo con 
solemnidad.. «¿Cómo puede un hombre nacer 
cuando es viejo? ¿Puede acaso entrar de nuevo en 
el vientre de su madre y renacer?» 5437. San Juan, 
capítulo 3, versículo 4. En cierta medida, en 
sentido terrenal, vosotros dos habéis vuelto a 
nacer. 

5437 Juan 3, 4 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 

bl:2, 33-39 

.De eso puede usted estar seguro. 

.¿Necesitas algo, hijo mío? 

.No, gracias. Estoy bien. 

.Bueno. Pues voy a seguir con mi ronda. La 
paz sea contigo .y salió. 

Y, entonces, se encendió una bombilla en mi 
mente: «¡San Juan, capítulo 3, versículo 4!». Me 
levanté de la cama y fui directo hacia el pantalón 
tendido sobre el respaldo de la silla. Saqué un 
montón de papeles de uno de los bolsillos,

recortes con las obras del Legado Picasso de 1981, 
papeles arrugados por el agua. Busqué 
precipitadamente entre los recortes; pero no 
encontraba lo que quería. Los recortes se me 
caían al suelo, torpes aún mis manos, algo 
entumecidas. Al intentar abrir otro bolsillo, 
cayeron al suelo más recortes del Legado Picasso 
de 1981. Y también cayó el pequeño libro del 
Bosco que había comprado en el Prado. Me 
arrodillé sobre los recortes y busqué con más 
calma. Al dar la vuelta a uno de ellos, apareció 
ante mí lo que buscaba, el toro del Guernica, ese 
toro símbolo del Juan el Evangelista de El 
Descendimiento. Contemplé la cabeza del toro. 
Sobre la frente, que también era la de Juan el 
Evangelista, aparecía la clave más inverosímil: 
dos líneas, la primera con tres marcas, la segunda 
con cuatro. Picasso, sin duda conocedor del 
simbolismo en la calavera de Roger van der 
Weyden, quiso dar su última clave de esa misma 
manera, marcando sobre la frente del Evangelista 
el capítulo y el versículo que desvelaban el 
secreto del Guernica. «San Juan, capítulo 3, 
versículo 4», repetí mentalmente, «¿Cómo puede 
un hombre nacer cuando es viejo? ¿Puede acaso 
entrar de nuevo en el vientre de su madre y volver 
a nacer?». El redescubrimiento del Guernica era 
ese volver a nacer. La correcta reinterpretación de 
las antiguas obras de arte, mal entendidas, era ese 
volver a nacer, ese reverdecer de la vara de Aarón,
26 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=John%203%20;&version=61; http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PW9.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_evang-ioannem_lt.html#3 http://www.latinvulgate.com/verse.aspx?t=1&b=4&c=3 http://biblos.com/text/john/3-4.htm http://molcat1.bl.uk/treasures/gutenberg/pagemax.asp?Page=236r&vol=2&strCopy=K&strResize=no 26 -2 -1 -1 +1 +1 +2