Y en tan solo un instante, atravesando el 
espacio-tiempo como sólo los dioses pueden 
hacerlo, los ojos de Isis y Neftis aparecieron al 
norte y los de Osiris y Set al sur, transformándose 
lo masculino en femenino y lo femenino en 
masculino, en un maravilloso baile de máscaras 
que celebraba el ansiado reencuentro de la familia. 
Los esposos intercambiaban sus ojos con los de 
sus esposas porque los unos miraban por las otras 
y las otras por los unos.
26 -2 -1 -1 +1 +1 +2 26 -2 -1 -1 +1 +1 +2