pobreza., es lo que convierte al amor en el más 
ansiado de los ideales, y en bandera de las 
religiones. Si bien lo natural es proyectar el amor 
en el mundo humano real .es decir, amar y ser 
amado directamente por las personas., también 
es posible establecer esa misma relación de amor 
con los animales y las plantas .mundo real 
animado., o con las cosas .mundo real 
inanimado, como ocurre entre el niño y su 
peluche, o entre el coleccionista y su pieza única, 
o entre el devoto y la imagen de su devoción.. 
Sin embargo, como es difícil amar y ser amado 
por el prójimo .es decir, por aquello que tiene 
existencia material consciente y que, por estar 
fuera de uno mismo, es complicado de controlar, 
cuando no imposible., y como es aún más 
difícil intermediar en esa relación con fines 
lucrativos, es por eso que la religión sube un 
peldaño y se apropia de la proyección del amor en 
el universo interior de los sentimientos y de las 
ideas .se apropia del amar al amor, tan de las 
artes., universo que el individuo controla, y que 
a su vez es controlable por otro individuo: el 
amor me ama; ¿por qué?; por definición; y 
porque lo digo yo, que controlo mis ideas, y las 
tuyas; y a esto lo llaman evangelizar. Al llevar el 
amor al mundo interior de las ideas se puede amar 
a las ideas y sentirse amado por ellas: basta con 
pensar que el amor existe y existirá, porque habrá 
existido; basta con pensar que el amor es eterno y

lo será; y será cierto si así lo quiere quien lo 
piensa; y a esto lo llaman tener fe. De esta forma 
se logra que la intermediación no sólo sea posible 
sino que incluso se convierta en un negocio, ya 
que ahora, y usando sólo la palabra, se puede 
incitar .y simultáneamente. a una multitud de 
individuos a que amen a sus propias ideas y a que 
se sientan amados por ellas, cuando antes era 
necesario interconectar a cada individuo con la 
persona, animal u objeto amado y conseguir que 
la persona, animal u objeto amado amara también 
al individuo, algo dificilísimo, si no imposible, y 
para nada rentable, porque la intermediación 
tendría que ser distinta para cada par, y porque, 
aunque una parte amara a la otra, la otra no 
tendría por qué amar a la una, o amarla para 
siempre; imposible hacer negocio más allá de las 
agencias matrimoniales, los burdeles y el 
marketing. Sin embargo, el amar al amor sí que es 
un producto rentable, por inmaterial e inagotable. 
Ese es precisamente el producto con el que 
comercian las religiones .y la política, en otro 
ámbito.. 

Pero, ¿dónde están las fuentes reales del amor? 
En los más necesitados, sin lugar a dudas, pues su 
sino les pone en manos de Dios, que los convierte 
en los más agradecidos. Ama a los pobres, a los 
desamparados, a los que sufren… y te sentirás 
amado por todos ellos, y hasta por el amor,
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