Los viajes en el tiempo serían la llave maestra 
que abriría las puertas de la historia; serían la 
explicación definitiva a todos los enigmas de la 
humanidad. Con ellos, sería posible imaginar el 
viaje de una nave divina a través del 
espacio-tiempo, hacia el pasado y hacia el futuro, 
con el fin de cumplir su divina misión. Entre las 
distintas épocas a las que viajaría esta hipotética 
nave estarían la época de los profetas del Viejo 
Testamento, o la de Jesús de Nazaret. La nave 
podría presentarse en la Anunciación y ser la 
responsable de la fecundación de la Virgen María 
con el código genético del Hijo del hombre, de un 
hombre del futuro, pues solo así Jesús sería 
literalmente el que es, el que fue y el que será, e 
incluso tendría sentido natural la parusía 
.porque llegó el tiempo y no llegó el Mesías, 
razón por la cual no hubo luego Evangelios; y con 
el tiempo llegó el islam; y cuando el mundo en 
guerra, dividido entre el judaísmo y el islam, se 
vio abocado al apocalipsis, hubo quienes viajaron 
hacia atrás en el tiempo como última esperanza 
para que el Cristo fuese.. Y más adelante, la 
nave podría presentarse en Belén, en el día del 
nacimiento de Jesús, para alumbrarle cual estrella 
anunciadora. Y más adelante, los de la nave 
hablarían al Jesús niño, y al Jesús adolescente, y 
al Jesús adulto, que así tomaría conciencia de su 
divina misión. Y tras su crucifixión, muerte y 
entierro en el sepulcro, los de la nave le

resucitarían, si fuere necesario, pues así está 
escrito: «muerto y resucitado por nosotros» 5243. Y 
luego le dejarían continuar con su misión, como 
así le habrían prometido. Y tras concluirla, Jesús 
ascendería a los cielos para viajar al futuro, 
camino de la parusía, a aquel mismo instante de 
tiempo futuro… Porque, ¿hacia dónde se dirigió 
Jesucristo cuando se fue de este planeta?, ¿hacia 
dónde se dirige una persona cuando dice que se 
va de una casa, sino hacia la puerta de salida? Y 
si el viaje en el tiempo restara coherencia a todo 
este razonamiento, tómese un planeta de los 
muchos que pueblan el universo, un planeta 
similar a la Tierra, en el que la vida hubiera 
surgido espontáneamente, o de forma planificada, 
dando lugar a vida humana, o similar, si bien en 
un estado no tan evolucionado, y envíese la nave 
a ese planeta. 

5243 Audiencia general de Benedicto XVI (Sala Pablo VI, 2 de 
noviembre de 2011), Vaticano. 

vatican
25 -2 -1 -1 +1 +1 +2 25 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2011/documents/hf_ben-xvi_aud_20111102_sp.html